PUNTO DE VISTA

El colapso económico, político y socialde Venezuela

Hugo Chávez ganó las elecciones de Venezuela en diciembre de 1998 con un 56% de los votos provenientes, mayoritariamente, de los sectores de bajos ingresos. En su primer año de gobierno reformó la ley suprema del estado, creando lo que denominó "Constitución Bolivariana" de neto corte socialista. A partir de allí, desarrolló un gobierno populista que implementó masivos subsidios en alimentos, salud y energía y que, como es usual en este tipo de regímenes, definió un enemigo de turno que -en este caso- fue el "imperialismo yanqui".

En una primera etapa, el populismo se financió con las exportaciones de petróleo, cuya producción -al inicio de su gobierno- era de 3 millones de barriles por día (bd). A todo esto, el precio -que al principio del gobierno "bolivariano" era del orden de los 20 dólares por barril - comenzó un proceso de suba llegando a un máximo de 105 dólares a inicios del 2014.

Los ingresos derivados del oro negro llegaron a constituir alrededor del 90% de los fondos públicos; estimándose que, a lo largo del período de gobierno del Comandante (1998-2013), el monto total recaudado ascendió una cifra del orden de un billón de dólares.

Esta creciente caja permitió a Chavez profundizar su populismo interno y, asimismo, financiar a "países amigos" con entrega de petróleo subsidiado, destacándose entre ellos el régimen cubano. Asimismo, cabe destacar que -a lo largo de su gobierno- el nivel de corrupción fue en aumento, al igual que la represión contra la oposición democrática y, obviamente, el ataque verbal al "enemigo yanqui". Como era de esperar, los presos políticos y los exiliados forzosos no tardaron en aparecer en escena; de esta manera, el gobierno "nacional y popular" pasaba a la siguiente etapa: una dictadura disfrazada de democracia.

En lo que hace a los niveles de actividad, durante el gobierno del "Comandante", la economía venezolana merced al petróleo creció a un promedio anual del 3,5%. El oro negro disimulaba el grotesco populismo, el carácter dictatorial, el no respeto por la división de poderes y el creciente nivel de corrupción.

En marzo del 2013 Chávez muere debido a un proceso de cáncer, siendo reemplazado por su obsecuente delfín -y hasta entonces vicepresidente de la República- Nicolás Maduro.

El esquema económico populista comenzó a derrumbarse cuando, a partir de fines del 2014, se inició una baja del precio del petróleo (llegó a un mínimo de 29,59 dólares por barril a mediados de enero 2016), sumado a una fuerte reducción de la producción que como consecuencia de la corrupción y del pésimo manejo de la compañía petrolera estatal PEDEVESA- que a la fecha ha reducido su volumen a 1,3 millones de bd; es decir una caída del 60% respecto a los 3 millones que se producían al inicio del gobierno de Chávez. La consiguiente baja fenomenal de los ingresos provocó la debacle del populismo de Maduro, llevando a una caída del 50% del PBI durante el período 2014-2017.

Más grave aún, para el corriente año el FMI estima una nueva baja del 15%; con lo cual, el acumulado a fin del corriente año ascendería a una caída en los últimos seis años del orden del 70%!

Este colapso económico ha dado lugar a un escenario escalofriante: estatización de empresas, fuerte salida de capitales, default parcial de la deuda externa, inversión prácticamente nula, salario mínimo de 1,50 dólares (equivalente a tres litros de leche), controles de precios que han llevado a un desabastecimiento inédito, tipo de cambio oficial con un mercado paralelo que ha superado más de 30 veces el valor fijado por la autoridad monetaria, desaparición de la moneda local con una hiperinflación que se estima podría llegar este año a 1.000.000%, y déficit fiscal del 20%.

Como era de esperar, a este colapso económico se le sumó una situación social extremadamente negativa: tasa de desempleo del 33.5%, con niveles de pobreza superiores al 87%. Como lógica consecuencia de este paupérrimo escenario, en los últimos años han emigrado cientos de miles de personas especialmente hacia Colombia.

En lo político, ante el colapso económico y social, el gobierno de Maduro ha endurecido aún más las severas condiciones impuestas oportunamente por el gobierno de Chávez. En efecto, su reelección en mayo último fue claramente ilegítima y fue rechazada por una gran parte de la comunidad internacional. No todo terminó allí: la Asamblea Nacional, con mayoría opositora, prácticamente fue borrada del escenario político al ser reemplazada por una "Asamblea Constituyente", conformada por partidarios del régimen. Asimismo, se formó una milicia popular de 400 mil personas armadas con el objetivo de "apoyar a los militares en la defensa integral de la nación". Con este escenario, no ha sido de extrañar la realización de multitudinarias manifestaciones opositoras, las cuales han sido severamente reprimidas.

Ante tamaño colapso, recientemente, Maduro anunció la liberación del tipo de cambio y la eliminación de cinco ceros a la moneda bolivariana. ¡Poco o nada ante tamaño desastre!

¿Cómo seguirá este proceso? Quedan dos alternativas: o el presidente cede y adelanta las elecciones -previstas para el 2021- al 2019 garantizando un proceso libre y sin limitaciones a la oposición o, lamentablemente, la política del régimen se irá endureciendo cada vez más; no debiendo descartarse, si este fuera el caso, una rebelión social y/o militar.

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