Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

El cheque a Buenos Aires compensó algunas facturas legislativas del 2016

Durante los primeros nueve meses de gestión, la Casa Rosada llevó adelante una intensa estrategia de seducción de los gobernadores, con el objetivo de aceitar la agenda parlamentaria. Pero en el último trimestre, dos debates reinstalaron un clima de fricción con algunos mandatarios. El freno aplicado a la reforma electoral a nivel nacional, y las idas y vueltas que tuvo la negociación por los cambios en el Impuesto a las Ganancias, dejaron varios pases de factura en el aire. Por eso no hubo mucha culpa en el Ejecutivo con la asistencia de $ 25.000 millones que decidió enviarle a la provincia de Buenos Aires. Mucho menos cuando se confirmó el exitoso resultado fiscal del blanqueo de capitales.

Es cierto que la transferencia no se hizo en perjuicio de ninguna provincia, porque los fondos los puso la Nación. Pero también es cierto que mostró una discrecionalidad que varios jefes distritales cuestionaron, y que puede crear nuevos cortocircuitos en la compleja relación entre el Ejecutivo, los estados provinciales y el Congreso.

El ex gobernador Daniel Scioli aprovechó la oportunidad para desmarcarse de la agenda judicial, y elogió la reparación ejecutada con los bonaerenses, ya que el distrito genera casi 40% del PBI y recibe fondos por 18%. El Ejecutivo se escudó en los reclamos que tanto María Eugenia Vidal como sus predecesores hicieron sobre el perjuicio que les genera el actual reparto del Fondo del Conurbano y la pérdida que le impuso la ley de coparticipación vigente.

La Nación convocó ahora a una nueva ronda de diálogo para encaminar, a partir de febrero, un renovado acuerdo fiscal. Es poco probable que se logre una meta de esa naturaleza en un año electoral. Pero al Ejecutivo le permitirá poner el contador en cero, después de haber compensado en el ejercicio 2016 algunas derrotas legislativas con la entrega de una ayuda indispensable para su principal distrito.

Más notas de tu interés

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar