Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

El cambio climático y los automóviles

La humanidad enfrenta un gran desafío: preservar nuestra Tierra de la amenaza del cambio climático causado principalmente por la utilización de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas), por esta razón es necesario disminuir sin demoras la utilización de estos fósiles contaminantes. En la actualidad el principal consumidor mundial de petróleo es el transporte (autos, camiones, barcos y aviones), que utiliza casi el 60% de la producción total de petróleo; los automóviles representan la tercera parte del consumo de este sector, o sea que su consumo absorbe el 20% de la producción mundial de petróleo. Por estas razones es alentador el rápido avance en el proceso de ‘electrificación’ de los automóviles.
Hacia el 2015 había en el mundo 900 millones de automóviles, de los cuales apenas 1,2 millones eran eléctricos; se estima que en los próximos 20 años el parque mundial de automóviles se duplicara, llegando a los 1800 millones, de los cuales 70 millones serán eléctricos. Este gran incremento proyectado de la flota mundial de autos eléctricos es un hecho positivo, pero insuficiente para cumplir con las metas de reducción de emisiones de CO2 definidas en la COP 21 (Paris, 2015), ya que cumplir esta meta exigiría que el parque de autos eléctricos trepe aceleradamente para llegar a nada menos que 450 millones de vehículos en el 2035. Se trata de una meta difícilmente alcanzable, ya que para tener una idea de lo que esta meta exigiría basta señalar que significa que nada menos que uno de cada dos nuevos autos producidos en los próximos 20 años debería ser eléctrico.
Un comentario adicional se refiere al hecho que no todos los autos eléctricos disminuirían las emisiones de CO2, ya que habría que asegurar que la nueva energía eléctrica generada para abastecerlos debería ser ‘limpia’, es decir no quemar combustibles fósiles. Por esta razón es esencial asegurar que, cuando se propone expandir la flota de autos ‘eléctricos‘, la nueva electricidad requerida no sea contaminante. El remedio podría llegar a ser incluso peor que la enfermedad en aquellos países con grandes reservas de carbón, que podrían llegar a utilizarlo para generar la mayor electricidad requerida por los autos. Un auto eléctrico, con electricidad producida con carbón puede ser aún más globalmente contaminante que uno convencional abastecido a petróleo. Por suerte este no es nuestro caso, ya que tenemos en Argentina un gran potencial de energías limpias (solar, hidráulica y eólica).
La electrificación de los automóviles es un proceso ambientalmente positivo, pero aún insuficiente a escala global para reducir sustancialmente las emisiones, esto valoriza la importancia de acelerar los progresos en la modernización tecnológica de la industria automotriz tradicional que produce vehículos abastecidos por derivados del petróleo. Señalemos que ha habido grandes progresos a escala global en esta industria, ya que los autos hoy utilizan una quinta parte menos de combustibles por kilómetro que hace dos décadas y se espera, que en los próximos 20 años con cada litro de nafta se pueda recorrer un 50% más de kilómetros.
Como nuestra industria automotriz está integrada en el ámbito del Mercosur, es necesario avanzar en el ámbito de este acuerdo regional de integración, en el diseño de nuevas normas técnicas que apunten a minimizar el consumo de combustible por kilómetro recorrido de los nuevos autos que se incorporen al mercado en los próximos años.