Jueves  02 de Mayo de 2019

El cambio climático exige financiamiento para el desarrollo

El cambio climático exige financiamiento para el desarrollo

El avance del cambio climático es permeable a cada Estado, y demanda la necesidad de financiar un camino "envolvente" de crecimiento verde. La realidad ambiental no está abordada por nuestros expertos como una preocupación sectorial más, sino como una estrategia para que todos los sectores adopten prácticas verdes de generación de valor agregado con el fin de que el crecimiento sea económico, social y ambientalmente sostenible. Un modo de colaborar en la construcción de una estrategia que asegure que la posibilidad del mercado y la presencia del Estado.

El estado de situación es dramático, aun cuando las iniciativas en materia de mitigación consigan limitar el calentamiento climático con respecto a los niveles de la era preindustrial, los países en desarrollo continuarán enfrentándose a los efectos del cambio climático, como el aumento del nivel del mar, cambios en las precipitaciones y la mayor incidencia de fenómenos meteorológicos extremos. Por consiguiente, los países en desarrollo necesitan financiación adicional para adaptarse al cambio climático, y para adoptar las medidas de mitigación, como tecnologías limpias y el fomento de la capacidad individual e institucional.

Inversiones verdes que permitan cambiar la matriz productiva y energética del país con tecnologías renovables que contribuyan al crecimiento ambientalmente sostenible requieren contar con la identificación y focalización de acciones concretas en los territorios. La Iniciativa Financiera del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que la transición a economías bajas en carbono y resilientes al cambio climático demandará inversiones de al menos 60 billones de dólares, hasta 2050. Como punto de comparación, el valor de toda la economía global en 2017 era de 81 billones de dólares.

En este contexto, Argentina tiene una ambiciosa meta por delante, acorde a los estándares de la ley nacional aprobada en 2015 fijó como objetivo que el 20 por ciento del consumo eléctrico nacional provenga de fuentes limpias para 2025. Para lograrlo, la Secretaría de Energía de la Nación lanzó una nueva ronda licitatoria, donde inversores locales y extranjeros pudieron presentar sus proyectos de generación de electricidad a través de tecnologías eólica, solar, biomasa, biogás y pequeños aprovechamientos hidroeléctricos (PAH).

Con el fin de seguir acompañando estos esfuerzos, el Banco Mundial firmó un segundo acuerdo de garantía con el gobierno argentino por hasta u$s 250 millones. La garantía protege de incumplimientos contractuales a aquellos subproyectos del programa RenovAr2 que así lo solicitaron. La implementación de este convenio facilita la inversión privada, al reducir el riesgo financiero de los inversores y fortalecer el nuevo mercado de energía renovable en.

Independientemente de cuál sea la proporción real, es evidente que el sector privado sobrepasa al sector público en términos de la escala de la financiación proporcionada. Pero la financiación y la normativa pública desempeñan un papel importante para optimizar y configurar las inversiones privadas.