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El bono se acordará por sector o por empresa conforme a las posibilidades

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JULIÁN A. DE DIEGO Profesor Titular y Director del Posgrado de RR HH U.C.A.

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Después de haber distribuido culpas y responsabilidades por la aprobación del bono por parte del Estado, la representación empresaria, la CGT y el Vaticano, lo cierto es que hay que implementarlo.

El Gobierno nacional parte de la pretensión, que con el bono se cierran las cuentas entre los Sindicatos y los Empleadores equiparados en la carrera entre salarios y la inflación, y que el 2017 partimos todos de ‘cero‘.

En realidad, le asiste la razón, porque los aumentos salariales por convenio constituyen el mínimo, y los aumentos reales son superiores a ellos, dependiendo en cada caso de los adicionales, de la evaluación de desempeño, de los incentivos y de otros componentes del ‘paquete‘ de ingresos, servicios y beneficios de cada persona y sector.

Llama la atención que todos consideran al bono potestativo y voluntario, pero todos le asignan un valor mínimo de $ 2000, lo que encierra una contradicción en sí misma.

En cualquier caso, la CGT necesitaba descomprimir la relación con todos y en especial con la comunidad en general, ya que la promoción del paro general había generado un clima adverso, y en las encuestas, la oposición e inutilidad de la medida llegaba al 70% de la opinión pública.

A la vez, el triunfo del ala negociadora de la CGT era importante a los fines de descomprimir las tensiones, y sobre todo, para diferenciarse, ya que los combativos como Pablo Moyano se aproximaban más a las agrupaciones sociales, a las CTA y a los partidos y núcleos de izquierda como el Partido Obrero, el MST, el PST, y el Partido Comunista enmascarado entre ellos.

Estos grupos quedaron ahora gritando en el desierto sin el apoyo de nadie, más que de sus seguidores, pero muy lejos de lo que opinan las mayorías.

El frente empresario es muy heterogéneo, con empresas y actividades que pueden pagar el bono, inclusive con montos superiores al mínimo de dos mil pesos, sectores que necesitan el pago en cuotas, y otros que finalmente no tienen posibilidades de afrontarlo, sobre todo entre las empresas pyme, que representan nada menos que el 78% del empleo registrado.

Existe la duda si el Estado apoyará a los que no pueden pagar el bono, con el REPRO o con medios análogos, beneficio que solo se otorga a empresas que se comprometan a no despedir a sus trabajadores sin causa.

El Gobierno Nacional tiene lo suyo al afrontar el bono con los empleados públicos en forma directa de la administración central, e indirectamente por lo que ocurra en las provincias y municipios, además de los planes sociales, los jubilados, y sobre todo, los que no tienen ningún beneficio.

El Vaticano vela por los que menos tienen, por los desposeídos, por los pobres e indigentes, por los sectores más vulnerables, y pronostican reclamos, movilizaciones, y posiblemente, saqueos si no se actúa preventivamente en forma responsable.

La aplicación del bono en los planes sociales, en los jubilados y pensionados, y en los que cuentas con algún sistema de ayuda social, es insuficiente y hasta grotesco en algunos casos.

En rigor, requiere de una revisión, para que realmente se convierta en una herramienta efectiva.

El bono no alcanza a un tercio de la población económicamente activa, que es la que opera en la economía clandestina. Tampoco alcanza al personal contratado del Estado, que es un tercio de sus agentes. Tampoco obviamente lo reciben los que carecen de todo ingreso, que son más del 10% de la población económicamente activa.

En síntesis, más de 5.000.000 de personas no acceden al bono ni a ninguno de sus subespecies.

El doble efecto, el de la cobertura complementaria para lograr equiparar la inflación, y el de asistir a los que más necesita, ha determinado que el bono es el mejor recurso, el menos gravoso y el más eficiente a la hora de cerrar el año.

La suma es no remunerativa, por lo que no está alcanzada por las cargas sociales, (art. 7, Ley 24.241), aún cuando lo comprenden el Impuesto a las Ganancias cuando corresponda. El bono se paga y se extingue con el pago, con lo cual, y sin perjuicio del precedente, cualquier réplica será siempre fruto de la negociación.

Y la negociación deberá enfocarse en la productividad, porque la inflación sigue en caída, y con ello, perderá protagonismo en forma paulatina, hasta desaparecer.

Parece un mundo ideal al que nunca llegamos, pero ahora estamos cerca y con una tendencia positiva que puede llegar a lograr lo que necesitamos: un milagro.

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