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El autismo de EE.UU. ante la catástrofe climática

El autismo de EE.UU. ante 
la catástrofe climática

Esta vez la dirigencia política y grandes lobistas de Estados Unidos optaron por usar a la Corte Suprema para congelar uno de los pilares del modesto Plan sobre Energías Limpias que concibió el presidente Barack Obama. La meta oficial era llegar al año 2030 con un nivel de emisiones 32% menor al existente en el 2005. Se trata de un sector que aporta una cuota sustancial del proceso de envenenamiento colectivo. Según el New York Times del 9 de febrero pasado, tras una votación de cinco contra cuatro, los jueces de la Corte que responden al más irracional de los conservadorismos, acordaron un ‘stay’ (medida cautelar) por el que, mientras no finalicen los estudios relevantes, las usinas eléctricas alimentadas a carbón quedan exentas de la obligación legal de someterse a los ajustes y reformas establecidas por la Agencia de Protección Ambiental (EPA en inglés) para bajar el alto volumen de tales emisiones. Los requisitos del stay establecidos por la Corte serán satisfechos cuando Obama ya no atienda en la oficina Oval.
Semejante cepo acrecienta las dudas que había acerca del valor que podía asignarse al compromiso de París adoptado, a nivel presidencial, en diciembre último. Desde el vamos, los académicos Raúl Estrada Oyuela, Alieto Guadagni y los mejores exponentes de la ciencia argentina y mundial advirtieron que el Acuerdo era un paso político en la buena dirección, pero también destacaron que sus disposiciones no sólo carecían de fuerza contractual, sino que las propuestas recogidas sobre la evolución del nivel de recortes de emisión no parecía compatible con el deseo de limitar a menos de dos grados (mejor a 1,5 grados), el aumento de las temperaturas del planeta. Nadie ignora que las brechas de disciplina y en el nivel de los recortes aumentan el riesgo de una catástrofe climática de temeraria dimensión. A esta altura el pronóstico de esos referentes ya linda con el escenario real.
En medio de tan costosa parodia, con el país incendiado, inundado y asolado por graves pérdidas económicas y humanas, con años de temperaturas record, el Partido Republicano quiere volver a la Casa Blanca bajo la consigna de que el Cambio Climático no existe; que es una fantasía izquierdista o, si existe, Dios se las arreglará para restaurar la ‘normalidad’ sin ayuda del hombre salvo por el aporte de nuevas tecnologías. Siquiera vale la pena recordar que los cultores de ese neo-conservadorismo estadounidense hace más de veinte años que no creen en la genuina liberalización del comercio mundial. No creen en la OMC y reconocen no estar enamorados de los Acuerdos regionales de nueva generación. ¿No resulta llamativo que alguien que dedicó toda su existencia a honrar a Dios como el Papa Francisco, sea quien guarde las respuestas celestiales para los problemas celestiales y convoque a restaurar los jardines y el clima de la tierra como una obligación del hombre, con especial énfasis en el trabajo conjunto que deberían encarar la comunidad científica y los pastores de la iglesia? ¿Cómo entender que sea el Papa quien invoca a Dios para señalar las responsabilidad de los hombres en el proceso de salvar al planeta, mientras son los líderes republicanos quienes sólo mencionan a Dios a la hora de eludir la clara responsabilidad de los hombres, para dejar las cosas como están y preservar intactos los excéntricos y mentirosos relatos que sirven al pregón de una receta avara, miope y autodestructiva?
Ante esos trazos ¿qué cabe esperar de la gestión de Obama? No mucho. El presupuesto para 2017 fue armado con varios supuestos indigeribles para el Congreso dominado por los republicanos. Los temas ambientales y climáticos se refieren al intento de llevar a u$s 20.000 millones por año el proyecto orientado a crear un sistema de transporte limpio, estilo siglo XXI. El 10% de esa masa de dinero se dirigirá a la investigación y desarrollo de vehículos y aviones no contaminantes (seguramente Airbus va a festejar esta iniciativa). Obama también quiere aplicarle una tasa de u$s 10 por barril a las empresas petroleras, para financiar el proyecto. Al mismo tiempo, los ministros de energía del NAFTA acaban de acordar una estrategia informativa y de cooperación para dar cumplimiento al Proyecto denominado Misión Innovación, suscripto por 20 países, entre ellos Brasil, Chile y México. Va a ser emocionante ver este final de gobierno en el cine más próximo a su domicilio.