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El aumento de impuestos a los cigarrillos no viene para curar

Hace algunas semanas, el Gobierno nacional justificó el aumento del impuesto a los cigarrillos sosteniendo que “reducirá sustancialmente el actual déficit del sistema sanitario provocado por los gastos derivados de las consecuencias del tabaquismo que alcanzan alrededor de $ 45.000 millones” y agregó que “en la actualidad, se cubre el 41,3% de gastos ocasionados por el tabaquismo. Con los cambios anunciados se cubrirá un 82%”. Advirtamos que no hay legislación que regule que todo lo que se recaude del impuesto al tabaco va a tratar las consecuencias de esta adicción/enfermedad. Mientras que el debate de cómo llegan a esa cifra de gastos por el tabaquismo quedará para otra oportunidad, el Gobierno agrega que el incremento “implicará mayores ingresos para las provincias, especialmente para las productoras de tabaco”.

El objetivo de esta decisión impositiva no es bajar el consumo de cigarrillos. No hay ningún interés en cuidar de la salud de los argentinos porque, explícitamente, se dice que van a recaudar más para paliar los gastos que los fumadores infringen al sistema de salud.

No hay interés en diseñar un sistema de contención psicológica y farmacológica para disminuir la adicción con esa recaudación. No se piensa en pedir que se incluya en el listado de tratamientos obligatorios que prepagas y obras sociales deben cubrir, ni que, mientras se permite el cigarrillo de combustión, no se permite el uso de cigarrillos electrónicos, habituales en otras partes del mundo que no combustionan y evitan daños colaterales en la salud del fumador que de todas maneras va a fumar, y la del llamado fumador pasivo.

El aumento del impuesto no viene para curar. Tampoco se tiene en cuenta que un atado ingresado de contrabando a $ 10 sin pagar impuestos podría ser muy atractivo contra otro de $ 45 (que paga casi 80% de impuestos sobre ese valor). Así, difícilmente lleguemos a cubrir el 82% de los gastos en salud, y quizás bajemos incluso del 42% actual. Además, las provincias tabacaleras no ganarán más, porque no tendrán quién les compre tabaco, quizás sí Paraguay, de donde probablemente provengan los cigarrillos mencionados de bajo valor.

Lo principal es que la decisión haya sido bien meditada, entre el ministerio de Hacienda, Salud, Asuntos Agrarios, Defensa, Relaciones Exteriores y de Justicia. Sin embargo, en el decreto 626/2016 que subió el impuesto a los cigarrillos se lee que “los organismos técnicos del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas y del Ministerio de Agroindustria han emitido opinión favorable a la solución proyectada”. Nadie más.

*Las expresiones vertidas en este artículo corren por cuenta del autor y no representan la opinión institucional del Conicet o las mencionadas universidades.

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