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El Estado debe ser consistente con su discurso y no agregar más costos al sector privado

A las empresas todavía les queda lejos el horizonte de la reforma impositiva que prometió el Gobierno. Es año electoral y tienen en claro que el oficialismo no contará mucho con el Congreso en estos meses, menos aún para discutir con una iniciativa que impacta en los fondos que financian a todo el sector público, tanto nacional como provincial. En el sector privado saben que con el esquema cambiario actual, dominado por una oferta excedente de divisas, no hay que esperar que el dólar le gane a la inflación. Y por lo tanto, la única forma que tendrán de ganar competitividad no será por la vía del tipo de cambio ni de la baja de costos del Estado.

En este escenario, irritó una iniciativa que elevaba el arancel que pagan todas las compañías importadoras y exportadoras por cada operación de comercio exterior. No se trata del valor en sí mismo (la idea oficial era llevarlo de 10 dólares a 30, aunque ahora eso será revisado) sino la demostración de que a veces el discurso oficial carece de consistencia.

Hay un esfuerzo evidente por trabajar y mejorar los costos de la infraestructura, para conseguir que la logística no se coma la rentabilidad de las empresas que exportan. Pero al mismo tiempo, el Estado sigue poniendo algunas piedras en la mochila, sin que la contraprestación sea del todo justificable. La ventanilla única, por ejemplo, es un incentivo necesario para estimular a las empresas más chicas a buscar clientes fuera del país. Pero hasta que el mercado responda, lo lógico es que el Estado facilitador no sea el que agregue costos.

La Argentina recuperó en 2016 el sendero del superávit comercial de la mano del sector agropecuario. Sin embargo, un informe de Ecolatina mostró ayer que incluso esa tendencia no está firme: en el primer trimestre de 2017 el superávit de productos primarios y agroindustriales disminuyó y el déficit industrial alcanzó un nivel récord.

La industria no está todavía en condiciones de planificar crecimiento, porque el sendero de competitividad aún es difuso. La expectativa es que lo alcance en el mediano plazo. Será bueno para el propio Gobierno que este tiempo sea lo más corto posible.

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Comentarios1
Raul Nieto
Raul Nieto 08/05/2017 11:11:56

Lo expresado es correcto pero que hacemos con la pobreza los precios mayores de muchisimos precios de la economia que no estan solo motivados por la presion impositiva. Falta esfuerzo paciencia tiempo de todos