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El Bicentenario despierta el debate pero aún no incentiva el aprendizaje

DYN107, SAN MIGUEL DE TUCUMAN 08/07/2016, EL PRESIDENTE MAURICIO MACRI ENCABEZA LOS FESTEJOS DEL BICENTENARIO. FOTO:DYN/PABLO MOLINA/ENVIADO ESPECIAL.

DYN107, SAN MIGUEL DE TUCUMAN 08/07/2016, EL PRESIDENTE MAURICIO MACRI ENCABEZA LOS FESTEJOS  DEL BICENTENARIO.  FOTO:DYN/PABLO MOLINA/ENVIADO ESPECIAL.

El Bicentenario de la Independencia por ahora se transformó más en un momento de debate confrontativo que de reflexión serena. No debe extrañar que eso suceda. Los momentos bisagra de la historia atraen más los sentimientos, pero también abren la oportunidad de la discusión, transformándose en una circunstancia positiva.

En la Argentina lo primero que suele ser puesto en tela de juicio es la forma en que conduce el Gobierno quien ganó la representación mayoritaria. Sucedió con el kirchnerismo, que se atribuyó el poder total y consultó poco y nada a otros sectores, y sucede también con Mauricio Macri, que ejerce el Poder Ejecutivo como líder de una alianza sin mayoría parlamentaria a la que le cuesta resolver en qué áreas buscará el consenso y en cuáles impondrá su voz.

Actuar en nombre de todos no alcanza para que los actos oficiales adquieran legitimidad. Muchos sectores sociales le reclaman al Gobierno que sus decisiones respeten otras factores, como ser la posibilidad de que se avance menos rápido con tal de que avancen todos y no se generen rezagados.

El macrismo se puso metas, alineadas con las promesas que hizo en su campaña electoral. Eso no está en discusión. Pero la velocidad y la forma en que las alcanza sí pueden ser parte de otro debate.

El Bicentenario dejó a la vista que años de idas y vueltas en materia económica todavía no arrojan aprendizajes productivos.

La pulseada por las tarifas, en el fondo, sigue reflejando contrapuntos sobre cómo se financia un Estado que duplicó su tamaño en los últimos doce años. Achicar los subsidios energéticos, bajar el déficit fiscal y moderar la inflación todavía son vistas como decisiones aisladas, cuando en realidad son parte de un mismo vaso comunicante. El ciudadano asume con cierta lógica que si un Gobierno prometía financiar todo y otro no, le cabe recibir el tratamiento más beneficioso. Esa lógica del derecho no siempre puede serasimilable a la economía. El aprendizaje continúa.