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El Banco Central Europeo mantiene su política de estímulos

SANTIAGO PALMA CANÉ Director Fimades

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El Banco Central Europeo mantiene su política de estímulos

En su primer reunión del año realizada el 19 de enero pasado, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo su actual política monetaria de estímulos, tanto en lo que hace a la tasa de interés como a los volúmenes de inyección monetaria realizada a través de la compra de activos (relajamiento monetario). En efecto, la tasa de referencia permanecerá en su nivel mínimo histórico del 0.0%, y en cuanto al relajamiento, el mismo continuará a un ritmo mensual de 80.000 millones de euros (4% de la base monetaria) hasta fines de marzo, reduciéndose a 60.000 a partir de abril.

Por su parte, el diagnóstico de la entidad ha sido muy claro. La Euroárea creció en el tercer trimestre un 0,3% respecto al período anterior, proyectándose una expansión no menor al 1,5% para este año. Si bien en diciembre la inflación anual se incrementó fuertemente al 1,1% frente al 0,6% registrado el mes anterior, dicho indicador refleja principalmente los efectos de la suba de la energía. En efecto, la inflación subyacente o ‘core’ (aquella que excluye los alimentos y la energía por ser muy volátiles y exógenos a la política monetaria) alcanzó en diciembre un 0,7%, hallándose la misma contenida al igual que las expectativas de futura inflación. En lo que hace al relajamiento monetario, la entidad considera que el mismo ha contribuido a evitar la tan temida deflación y –asimismo– ha logrado flexibilizar las condiciones de los préstamos, aumentar la oferta de los mismos y favorecido los niveles de actividad.

Del análisis anterior surge que, a pesar del incremento de la inflación y de una mejora en los niveles de actividad, el presidente del BCE Mario Draghi ha decidido mantenerse firme en su correcta posición de no apresurarse a endurecer la política monetaria (suba de tasas y/o suspensión del relajamiento monetario) para evitar el riesgo de caer nuevamente en una recesión y/o en deflación. Más aún, la entidad se ha comprometido a que –de ser necesario– utilizará todas las herramientas disponibles, incluso un aumento de la cantidad y/o duración de su inyección monetaria. En este sentido, es importante observar que el BCE ha resistido, al menos hasta ahora, la fuerte presión de los ‘halcones’ encabezados por el Bundesbank de Alemania, los cuales insisten en la posición contraria; esto es: no hay que demorar el endurecimiento con el fin de evitar caer en niveles inflacionarios superiores al objetivo del 2% anual fijado por la autoridad monetaria.

En síntesis, el BCE –pese a la presión de los fundamentalistas monetarios– ha mantenido intacta su actual política monetaria de estímulos, pues considera que la inflación subyacente está contenida bien por debajo del target del 2% y que, si bien el ritmo de expansión económica se ha fortalecido, el mismo se halla fuertemente condicionado por la incertidumbre política global (populismo proteccionista, Trump, Brexit, próximas elecciones en Francia, Holanda y Alemania, etc). Por lo tanto, de no variar sustancialmente las condiciones actuales, no son esperables –al menos en el mediano plazo– cambios en su actual política.