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Dr. Alberto Abad, ‘I have a dream’

Dr. Alberto Abad, 
‘I have a dream’

El nombre del más famoso discurso de Martin Luther King, ‘I have a dream’ (Yo tengo un sueño), me permite ilustrar este relato. ‘Cambiemos’ dice el slogan del partido gobernante y el ciudadano medio siempre ambiciona ‘que cambiemos para bien’. Sólo me referiré a cambiemos la relación fisco - contribuyente que al fin y al cabo, son las que usted, Dr. Abad tiene competencia, y puede mejorar silenciosa y progresivamente. Y como primera observación, no tengo más que sorprenderme y felicitarlo, pues devolver a quienes no están inscriptos en Ganancias y Bienes Personales el dinero que se les retuvo a cuenta de esos tributos cuando efectuaron compras de dólar ahorro y consumos con tarjeta en moneda extranjera, es un inicio alentador. Entiendo que pasaron casi cuatro años en algunos casos, pero nobleza obliga, usted no puede ser responsable de desaguisados anteriores.
Pero mi sueño es más profundo, porque al igual que el Dr. King, sueño con que los derechos y obligaciones de la AFIP (metafóricamente ‘los justos’) se midan con la misma vara que los derechos y obligaciones de los contribuyentes (metafóricamente, ‘los réprobos’).
Sobran los ejemplos en este campo, desde el 6% de intereses por resarcimiento de sus créditos a favor que puede aspirar un contribuyente -y sólo desde el momento que lo solicita (mucho tiempo después)-hasta el 36% anual a favor de la AFIP que aplica automáticamente desde la mora, o montos mínimos sin actualizar desde hace décadas, como el caso de las retenciones hasta la omisión, desgano y rechazo de devolver en tiempo y forma, reintegros y créditos fiscales IVA o saldos a favor del contribuyente, que no le pertenecen.
Sé que la aplicación del ajuste por inflación está fuera de sus posibilidades y de elevar otros montos ridículos, mínimos no imponibles en general o el impulso automático de causas penales, (agravado por los montos desactualizados) en temas absolutamente técnicos y objetivamente opinables pero ¿no le parece que algo deberíamos hacer en este sentido? ¿Cómo explico y hablo de costos históricos en Argentina, sin amalgamar el término ‘injusticia’? ¿Cómo se puede convencer al contribuyente, que el impuesto que debe pagar es razonable?
Entiendo que administrar la AFIP, no es para cualquiera. Y que en este mundo de metáforas, encontramos en los ‘hombres réprobos’, buenos y algunos malos, como en sentido contrario, entre los ‘hombres justos’, conviven buenos y malos también. Y se denomina delincuente a quien se queda con dinero del fisco que no le corresponde, pero lamentablemente debo decirle, que también deberíamos denominar delincuente, quién se queda con dinero del contribuyente que no le corresponde. A las leyes debemos apegarnos contribuyentes y fisco.
En efecto, ¿no le parece, por ejemplo un atropello, que la AFIP haya establecido vía resolución general, la facultad de aprobar expresamente la solicitud del contribuyente de reducir los anticipos del impuesto a las ganancias, que surge de la ley, como si la AFIP, pudiese saber más el negocio, las actividades, los hechos y las rentas futuras del contribuyente que el propio contribuyente? Se les reclama ingresos sin causa valedera, y luego cuantiosos intereses, cuando ya habían demostrado antes y lo siguen demostrando después, que la estimación era correcta (y muchas veces, con la DDJJ presentada, antes de su vencimiento) y que el capital no se adeudaba.
En fin, Dr. Abad, no es mi intención decirle, que tiene que hacer, pero no dudo, que hay mucho para corregir. Se de sus buenas intenciones y eso es un buen principio. Mientras tanto, los contribuyentes nos sentaremos otra vez, en el tren de la vida, a la espera que las normas y los procedimientos sean más objetivos y razonables, con derechos y obligaciones que funcionen en ambos sentidos. Reitero, ‘I have a dream’, es más que un discurso, es el pedido de coexistir armoniosamente y como iguales y que se castigue a quien deba ser castigado, pero no a una mayoría silenciosa, con normas arbitrarias y discrecionales. Sólo deseo que en este ‘impasse’ hacia ese ordenamiento más ecuánime, algunos temas se vayan enderezando, pudiéndonos sentir iguales fisco y contribuyente, para que si subiesen los ‘hombres justos’, a ese mismo tren, no nos hagan sentir ‘injustamente inferiores’ y no debamos tener que cederles obligatoriamente el asiento, por nuestra condición de ‘hombres réprobos’.