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Dólar desbocado: tras la salida de Sturzenegger, la City pide otras cabezas

HUGO GRIMALDI Periodista

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Dólar desbocado: tras la salida de Sturzenegger, la City pide otras cabezas

Mientras, algo mareado, se apura a pasar los malos tragos para ver si se puede poner de pie en 2019, el Gobierno cobra sopapos de todos los costados: primero que nada, de la izquierda y del populismo que le caen por su acercamiento al FMI, mientras los economistas más ortodoxos denuncian cierta postura facilista del equipo económico para licuar los ingresos de los asalariados, el alto y concentrado stock de Lebac y el volumen de gasto público y aunque le dan cierto crédito a las autoridades por seguir al comando de la situación, le asignan a su política económica características maquiavélicas. Quizás sólo los peronistas más racionales se relamen a estas horas porque encontraron quién les haga el trabajo sucio y sueñan que Cambiemos y el Fondo le asfalten el camino del retorno.

El precio del bendito dólar es hoy sólo la manifestación de la enfermedad que aqueja a la economía, aunque los por qué no tienen demasiados misterios para los brujos que operan día a día en la City porteña: hubo mala praxis del Gobierno para llegar hasta aquí, dicen y, además, visualizan cierto signo de debilidad a la hora de calmar la crisis, determinación a la que califican al menos como errática. Piensan que entre los funcionarios existe una gran desorientación, como si las decisiones de todos los días estuviesen girando sin reacción en el tambor de un secarropas, expulsados del centro de la escena por una poderosa fuerza centrífuga.

En una reunión reservada a la prensa, que convocó Adeba hace dos días, aunque off the record, hubo críticas al Gobierno sin tapujos por la falta de un "ministro-guía que piense las cosas para adelantarse a la jugada" y se lo defendió mucho al ahora ex presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Uno de ellos le decía con cierta desazón a este periodista, con quien compartió muchas asambleas del FMI, que "parece mentira, otra vez en el mismo lugar", aunque se allanaba a entender la situación actual y especulaba con un "ojalá sirva".

Lo cierto es que ni siquiera una lectura serena del Memorándum que fue enviado al Fondo Monetario y que fue dado a conocer ayer en medio de la votación por la despenalización del aborto y el comienzo del Mundial le trajo tranquilidad a los mercados. Es sabido que los traders tienen a mano siempre una excusa valedera para entrar y salir de los activos y que, en general, el cortoplacismo al que adhieren no es el ideal para mirar tendencias más de fondo. Pero, entre lo internacional (suba de tasas), la observación en el memo al FMI que las Lebac tardarán más de un año en desarmarse y el resultado en el Congreso que, aunque los bloques votaron divididos, misteriosamente los operadores interpretaron como una debilidad del Gobierno, se armó el caldo de cultivo para la nueva ola alcista.

Ni las ocho metas planteadas como "estructurales" por la Argentina con fechas-límite de ejecución de su parte, entre ellas el armado inmediato del mercado de intervención del Tesoro vía subastas para ampliar la oferta de dólares, ni los criterios cuantitativos y los objetivos expuestos en materia fiscal y monetaria o las proyecciones sobre bandas de inflación comprometidas por el gobierno argentino le sirvieron ayer como calmante al enfermo, ya que el dólar, aun con bajo volumen y sin intervención del Central, pasó bien de largo en las pizarras el escalón de los $ 28 con un spread muy abierto (hasta $ 2), y los bonos, ADRs y el Merval se destruían.

Más allá del criticado gradualismo o del globo del endeudamiento en dólares, muchos hombres de negocios dicen estar convencidos de que no habrá solución al problema de la escalada de la divisa hasta que quienes fueron los responsables de llegar hasta la actual situación no den un paso al costado. El mismo banquero que aludía a la repetición de la historia recordaba aquella frase de Eduardo Duhalde sobre Néstor Kirchner: "El que trajo al loco que se lleve al loco" y pedía que el Presidente haga lo mismo con los colaboradores que puso a manejar la situación desde diciembre: "No pueden arreglar la situación quienes propiciaron este desastre", estimaba.

Está bien claro que no son eufemismos y quizás exagerando algo la nota y sin pelos en la lengua ya lo dicen, al menos en off the record, en cuanta reunión tienen con la prensa refiriéndose al Gobierno: "Perdieron lastimosamente dos años y medio hablando de los peces de colores". En principio, dejan afuera de sus furibundas críticas a Mauricio Macri más que nada por una cuestión institucional, pero además porque ponderan la decisión de ir al Fondo Monetario pagando costos políticos y dicen que hoy él es el verdadero reaseguro de la situación, el único a quien observan con la determinación de avanzar seriamente con la posibilidad de reordenar el Estado.

Entonces, la guadaña de las lenguas filosas, que se presenta como "el sentimiento del mercado", se dirige a decapitar a los colaboradores más cercanos del Presidente, fundamentalmente a su mano derecha (Marcos Peña) y a sus ojos y a sus oídos (Mario Quintana y Gustavo Lopetegui), como si no le estuvieran asestando al jefe del Estado un golpe políticamente bien duro si es que tiene que prescindir de gente tan cercana. No debe ser algo tan fácil para Macri allanarse a una situación así estando en funciones, ya que a él mismo le alcanza de lleno el mandoble o bien porque eligió mal o porque confió demasiado o porque avaló lo que ahora, con el diario de lunes, el mercado juzga como desaguisados.

Por su parte, desde la Casa Rosada, se tira munición gruesa hacia estas manifestaciones que están en todas las mesas y se abonan (con todos los gobiernos siempre ha sido igual) teorías conspirativas del "círculo rojo", al tiempo que se oyen rumores de origen incierto para devaluar a la autoridad monetaria y se habla de posibles cambios en la conducción del Banco Central. Para la entelequia de lo que es el "mercado" (o del "círculo rojo que busca ganancias fáciles siempre", según Balcarce 50) apenas debería salvarse de una eventual guillotina el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aunque le extienden una dispensa mayor al que era de Finanzas, ahora titular del Central, Luis Caputo, por la visión que tuvo en enero de tomar deuda antes del tormentón y hasta ese momento al renunciante Sturzenegger, "por haberse aguantado las que se aguantó de parte de quienes no saben de qué se trata", según el mismo banquero.

Entre otras de las críticas que más se escuchan sobre el manejo de la situación hasta acá está la del "tiempo perdido", dos años y medio que ya podrían haber tenido al Gobierno en una plataforma superior, dicen. Por supuesto, que todavía se coloca como ítem negativo la conferencia de prensa del 28 de diciembre pasado cuando, ante el cambio de las metas inflacionarias, el mercado interpretó que, desde la Jefatura de Gabinete, lo querían correr al jefe del Central. Después, cada cosa que sucedió de allí en más estuvo "en la lógica de lo que venía sosteniendo Sturzenegger", se afirmaba en los corrillos de esa reunión de banqueros.

En cuanto al eventual miedo de los mercados a que en 2019 vuelva a cambiar la política a favor de un esquema más populista, los interlocutores señalaron que hay cosas que no tienen vuelta atrás. Y pusieron como ejemplo el papel que la asignan al Congreso para este año. El comentario más generalizado fue que al peronismo, si realmente quiere rearmarse para 2019, no le debería molestar el acuerdo con el Fondo: "Al contrario, no van a trabar casi nada, salvo para hacer algún ruido mediático", se opinó. También se dijo que entre esta circunstancia y la "muñeca" del ministro Rogelio Frigerio se va a terminar de alinear a los gobernadores.

En consonancia, en una parte del texto del memo al Fondo se promete que el Gobierno ratifica la "más rápida convergencia al equilibrio fiscal" y que habrá "importantes esfuerzos adicionales en el Presupuesto de 2019" que se enviará en octubre al Congreso con "un déficit primario del gobierno nacional de 1,3% del PBI, siendo ésta una de las metas estructurales de nuestro programa", mientras que se agrega que el impulso nacional "irá acompañado por el esfuerzo de las provincias".

En general, banqueros y operadores le temen más al ruido sindical que a las provincias o al Congreso y suponen que este año se van a terminar relajando los topes a la política de ingresos, ya que no observan que el Gobierno tenga vocación de tener tantos frentes abiertos. "Qué más quieren los gobernadores, (Sergio) Massa, (Diego) Bossio y (Miguel Ángel) Pichetto que Macri les haga el trabajo sucio ahora en materia fiscal y que el que venga pueda arrancar casi de cero", razonaron.

Comentarios9
Inaki Zuberbuhler
Inaki Zuberbuhler 16/06/2018 06:05:17

No basta con colocar al half derecho de half izquierdo. Hay que cambiar todo el equipo que nos condujo al descenso

Luis Vale
Luis Vale 16/06/2018 11:45:42

Todos menos Macri!!!

JUAN PASQUINI
JUAN PASQUINI 15/06/2018 08:20:56

se tienen que ir también Dujovne y el trió de jefatura de gabinete.- cunado vean en unos días que después de la conferencia de hoy de Dujovne todo sigue igual, se van a dar cuenta que también perdió confianza.-

Luis Marcial
Luis Marcial 15/06/2018 08:07:42

Nada de camino asfaltado, para los que saquearon al Pais, la gente , gracias a Dios, tiene memoria. Los perucas , cambian de pelaje, pero las mañas y las uñas , mantienen intactas

Mario Ponce
Mario Ponce 15/06/2018 10:48:46

Ud. cree? No habría que confundir el deseo con la realidad...

German Nestor
German Nestor 15/06/2018 03:32:55

A ninguno de esos PJ, Kks o FR creo que la gente vuelva a votarlos, NVM

Nicole Abinzano
Nicole Abinzano 15/06/2018 03:01:59

para , es evidente que le hicieron hacer el trabajo sucio ( devaluar) al ex presidente del banco central.

A pesar de los errores del gobierno los impresentables de siempre piensan que van a sacar algún rédito político están de la nuca.los votantes argentinos no vuelven al populismo

Adrian Francois
Adrian Francois 14/06/2018 11:45:24

A alguien había que echarle la culpa!! Pero el el verdadero culpable es quien ocupa el sillón de Rivadavia

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