Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Desempleo juvenil: desafíos y soluciones

MATÍAS BADANO Director de Foster Jobs

0
Desempleo juvenil: desafíos y soluciones

El boom tecnológico que se desarrolla a partir de Internet va alterando todos los ámbitos y tareas de la vida humana. En un entorno de cambio permanente, el mercado laboral no está exento de nuevas tendencias, impulsadas principalmente por las generaciones emergentes que promueven prácticas muy distintas a las tradicionales.

El teletrabajo, los negocios digitalizados, los espacios de trabajo compartidos o cowork, el empleo por objetivos, la inclusión definitiva de la mujer y el afán por emprender proyectos propios son algunos de los rasgos distintivos del ADN joven, hoy en alza. La Generación Google encuentra todo a un click de distancia, demanda inmediatez y suele mirar el corto plazo. Lejos de generalizar, lo que intentamos aquí es sintetizar un escenario complejo para entender un poco mejor la dinámica de los cambios.

Existe, sin embargo, cierta tensión entre el mundo de las organizaciones y los millennials (nacidos entre 1981 y 1995, son los jóvenes de entre 20 y 35 años que se hicieron adultos con el cambio de milenio). En muchos casos, la cultura de las empresas no acompaña las demandas de los jóvenes que piden aire fresco. Al mismo tiempo, los talentos juveniles que se quieren insertar en el mundo laboral no saben como dar sus primeros pasos, sobre todo al momento de entablar una relación de dependencia con las compañías del mercado.

Las universidades, intermediaras entre la empresa y la organización, a veces pecan por la falta de reflejos ante el cambio. Las ofertas académicas, en términos generales, no variaron mucho en los últimos años, a pesar de que la tecnología modificó en gran medida la forma en que nos acercamos al conocimiento. La universidad enseña a aprender. Su función social es irreemplazable, aunque si está claro que solo sobrevivirán las instituciones que sepan aggiornarse al mundo actual.

La situación es compleja, aunque también ofrece oportunidades. En la medida que se articulen las empresas, las universidades y los jóvenes, el conflicto aparente puede transformarse en oportunidad. Existen esfuerzos incipientes para unir las partes, aunque todavía falta mucho por recorrer. El desarrollo de nuevas plataformas para integrar a estos tres públicos es un buen primer paso.

Ante todo, lo más importante es derribar prejuicios. Los jóvenes tienen mucho que aportar, aunque también deben adaptarse al mundo corporativo y sus reglas. La universidad puede ofrecer una mirada distinta, sin desaprovechar su larga experiencia en la enseñanza. En la medida que cada parte ceda un poco y aporte lo mejor de sí, los jóvenes estarán más incluidos en el sistema y el desempleo juvenil podría disminuir, no solo en Argentina, sino en todo el mundo. La mutua comprensión entre las partes es la llave para lograr un cambio.