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Desafíos para impulsar financiamiento de largo plazo

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MIGUEL KIGUEL

Economista

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Uno de los grandes desafíos que enfrenta el nuevo gobierno es el desarrollo de un mercado de capitales que permita que resurja el financiamiento a largo plazo tanto para la producción como para el mercado hipotecario para la vivienda.


Argentina contó con financiamiento a largo plazo durante los años de la convertibilidad, aunque la mayor parte del mismo era en dólares. La devaluación del 2002 le asestó un duro golpe, especialmente porque lo que siguió fue la pesificación de las deudas en dólares y un default generalizado que incluyó al sector público y gran parte de las empresas privadas. En otras palabras, desapareció la confianza en el mercado financiero y desapareció el crédito.

Durante los años siguientes las condiciones en lugar de mejorar fueron empeorando. En primer lugar la inflación fue subiendo lo que desalentó las inversiones a largo plazo en pesos. La incertidumbre que generó una tasa de inflación alta y volátil llevó a que los inversores no quisieran prestar a tasa fija en pesos mientras que los tomadores de crédito se abstenían de endeudarse a tasas de interés variables, con lo que en la práctica el mercado desapareció.


Después en el 2007 vino la manipulación de los datos de inflación y del CER, el coeficiente de indexación, lo que representó un nuevo default, aunque de carácter técnico, ya implicó una quita importante en el valor de la deuda.

Y como si esto fuera poco en el 2008 el gobierno nacionalizó a las AFJPs, lo que no sólo implicó que el Estado se apropiara de fondos privados, sino que además eliminó de un plumazo el ahorro privado de largo plazo.


A estos hitos hay que agregarle cambios en la ley del mercado de capitales que dejaban abierta la posibilidad de una injerencia arbitraria del Estado en todas las empresas que habían emitido bonos o acciones, la aparición de una brecha importante entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, las limitaciones a los pagos de dividendos y otras tantas medidas que desalentaban el crecimiento del mercado de capitales.


Queda claro que el nuevo gobierno enfrenta una pesada herencia para desarrollar este mercado, tanto por la inestabilidad macroeconómica como por los abusos a los derechos de propiedad. Todo indica que la nueva administración de Macri buscará revertir el retroceso que Argentina sufrió en los últimos quince años con lo que el país podrá ambicionar a tener un mercado de capitales como el que tienen la mayor parte de los vecinos latinoamericanos, con financiamiento a largo plazo tanto en pesos como en dólares.


Para lograr este objetivo ya ha habido logros importantes, como la unificación del tipo de cambio, la eliminación de gran parte de los controles cambiarios y están en marcha cambios en la ley del mercado de capitales. Además, se observan alentadores avances en las negociaciones con los holdouts que indican que el país muy pronto podrá salir del default.


Sin embargo, todavía existen al menos dos obstáculos que habrá que superar para lograr que el financiamiento de largo plazo sea una realidad. El primero es la inflación, debido a que con las tasas actuales del orden 25 a 30% anual y con la volatilidad que prevalece todavía el mercado de financiamiento en pesos a tasa fija no existe. Una posibilidad es esperar a que baje la inflación, lo cual puede llevar varios años en los que el país seguirá sin créditos hipotecarios. La otra es desarrollar la indexación de los préstamos, algo que ha hecho Chile con éxito pero que habrá que ver si funciona en la Argentina. En este proyecto está trabajando el Banco Central en este momento.


Un segundo obstáculo es la falta de inversores institucionales locales privados que manejen ahorros de largo plazo, ya que desaparecieron desde la nacionalización de los fondos de pensión. Sin este tipo de inversores el mercado no va a haber demanda local, o dependerá como en el pasado del ahorro externo, que además es sumamente volátil y por lo tanto poco confiable.


Argentina necesita recrear mecanismos de ahorro a largo plazo, lo cual no va a ser sencillo dada la historia de volatilidad macroeconómica y de abusos a los derechos de propiedad. Sin embargo en algún momento habrá que empezar y las opciones son muy limitadas. Tal vez la respuesta pase por dar incentivos para repatriar parte de los activos que los Argentinos tienen en el exterior y/o crear un nuevo sistema de cuentas de ahorro individual para retiro con incentivos fiscales y con aportes de las empresas, como el 401K que tiene EE.UU.

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