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Desafíos de una ventanilla única de Comercio Exterior

En los últimos días hemos presenciado los albores de la puesta en marcha -estimada en cinco años- de la Ventanilla Única del Comercio Exterior Argentino (VUCE) -la ‘Single Window’ nacional-.
Después de una experiencia acotada a administrar las importaciones en 2012 y 2013, hubo un relanzamiento general con el Decreto 1079 el año pasado, y en los primeros días de enero se empezaron a volcar algunas operaciones del INV y SENASA, únicos dos organismos oficialmente adheridos hasta el ahora.
Contexto internacional:
Argentina es uno de los últimos países en sumarse seriamente a esta tendencia global. Primero, y mucho antes de llamarse VUCE, Singapur y Hong Kong, pusieron en marcha la idea con TradeNet en 1989, y TradeLink, en 1997. En 2004, la Comisión Económica de Naciones Unidas para Europa la definió como un ámbito (virtual) “que permite a las partes involucradas en comercio y transporte presentar información comercial y/o documentos por única vez, para cumplir requerimientos para importación, exportación o tránsito de mercaderías”.
En 2005, se sumó la OMA, adoptando en Bruselas el Marco ‘SAFE’ para Asegurar y Facilitar el Comercio; y en 2013 la OMC, con el Acuerdo de Facilitación del Comercio de Bali, que está próximo a entrar en vigencia, y prevé expresamente la VUCE.
Hacia 2012, según el Banco Mundial, de 150 países, 49 ya estaban dentro del sistema de VUCE. En Latinoamérica los pioneros fueron Colombia y Perú, en 2006, y después otros como México y Ecuador, en 2010; Chile y Bolivia en 2011; Uruguay en 2013 y Panamá y Argentina, en 2016.
La implementación de Ventanillas facilita el comercio, simplifica procesos, mejora controles estatales, otorga previsibilidad, dota de transparencia al Estado y reduce costos del comercio exterior (se estima un ahorro anual para Argentina, de u$s 6500 millones).

Muchísimo por hacer

Aún estamos muy relegados en rankings como el Doing Business del Banco Mundial en lo que refiere a comercio transfronterizo (puesto 117 de 190). Hay decenas de organismos con los que celebrar acuerdos, y la experiencia enseña que a veces los obstáculos son más políticos que técnicos. Por estos motivos, se eligió una adopción gradual, versus una de tipo ‘big bang’.
Un detalle a encajar, son las corrientes proteccionistas que invitan a simplificar trámites de exportación por sobre los de importación. Hay aún una presencia importante del papel en las transacciones y un Sistema de Aduana -Malvina- con techo en Windows XP, sin soporte Microsoft, cuando algunos países adoptan con la VUCE nuevos Sistemas aduaneros.
La lección internacional dice que el principal requisito para lograr la VUCE, es una voluntad política de hierro. El camino no es fácil, pero se dice, el primer paso no lleva a la meta, pero te saca de donde estás.