Denuncias, una chance para mejorar

Aunque ver lo malo de la propia organización puede ser un tanto perturbador, es el inicio del camino para ser una empresa más eficiente y productiva. Situaciones que parecen ser negativas, con una segunda mirada más profunda pueden develar un costado positivo que, si es bien aprovechado, traerán mejorías en la organización.

Esto es lo que sucede con las líneas de denuncia, canales donde empleados o externos a la empresa pueden manifestar irregularidades de las que sean testigos o las estén padeciendo. Aunque a primera vista esa denuncia puede ser un problema, en una segunda instancia marcará un camino para superarse.

Sin importar qué área esté involucrada (desde quejas por los controles internos de RRHH como fraudes en los sectores financieros), una vez que el delito, el error o el acoso está explicitado no queda otra opción que solucionarlo y, además, se pueden elaborar nuevas políticas o procedimientos para que no vuelva a suceder.

Detrás de cada denuncia hay una falla, y aunque a veces cueste ver lo negativo de la propia organización, es mejor conocerlo para poder actuar que saberlo recién cuando el problema supere las fronteras corporativas y pase a ser de conocimiento social o esté desarrollándose en las esferas legales.

Pasada la conmoción primera, luego llega el momento de ponerse a la tarea. Sin importar qué área sea la que tenga que afrontar la acción correctiva, lo importante es hacerlo de manera metódica para que pueda replicarse y sostenerse en el tiempo. También es una buena práctica dejar las nuevas políticas por escrito para poder recordarlas cuando se lo necesite y también para que sea material de capacitación ante nuevas incorporaciones al staff.

Un caso concreto que se está desarrollando en estos días es cómo las empresas empiezan a confeccionar protocolos para asistir a víctimas de violencia de género, tanto si esto sucedió dentro o fuera de la estructura corporativa. Muchas de estas firmas lo hacen luego de haber recibido de forma directa o a través de un testigo, llamados contando que un o una colega estaba padeciendo maltratos, y esto lo afectaba tanto en lo laboral como en lo personal.

De esta manera, ahora se puede afrontar la situación de un modo organizado, donde cada uno sabe cuál es su rol para contener a la víctima. Al mismo tiempo, la persona siente que puede confiar en el equipo con el que comparte sus jornadas laborales. Es una respuesta en la que todos ganan.

En otro terreno, si lo que se denuncia es un fraude, al resolverlo también todos se benefician, pues la empresa gana operatividad y el plantel ve reforzada la salud de sus puestos de trabajo. Esto es cuando el robo era intencional o si había una falla en el sistema que generaba gastos indebidos, por ejemplo.

Hay que saber que, generalmente, lo malo tiende a expandirse de un modo más rápido y eficiente que las buenas prácticas. Por eso, contar con canales de denuncia es importante, pues las plantas operativas y los mandos medios son los que están más en contacto con las costumbres que se deben superar o con los ilícitos.

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