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Del celeste K y la ola naranja al verde esperanza de Cambiemos

Del celeste K y la ola naranja al verde esperanza de Cambiemos

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires completó 803 obras en 646 edificios escolares. Parte de lo que se hizo durante el verano, lo más visible desde afuera, fue la pintura de las fachadas: color violeta para los jardines de infantes, color celeste para los secundarios, y color verde para las escuelas primarias, el mismo verde esperanza con que María Eugenia Vidal cubrió en el transcurso del año pasado, y progresivamente, el naranja heredado de la gestión Daniel Scioli en edificios, papelería, vehículos y página web. En la Ciudad aseguran que no cambiará la identidad visual amarilla del PRO y niegan haber aplicado la psicología del color.

De hecho el verde tiene aspectos a favor pero también en contra. Vinculado con el cuidado del ambiente, se contrapone a la tecnología que justo es lo que prometió el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta en la apertura de sesiones de la Legislatura de la Ciudad: más computadoras para los chicos. Asociado a la esperanza, el verde fue elegido por la gestión Vidal para pasar al olvido el naranja con el que el sciolismo identificó al gobernador bonarense frente al celeste del kirchnerismo. Dos datos son ciertos: las escuelas públicas primarias porteñas ya no están pintadas de amarillo y los líderes políticos de esa fuerza lanzaron ayer mensajes para transmitir esperanza a una sociedad que reconocen –en voz baja– preocupada o enojada por las carencias de los últimos meses y por los escándalos que salpicaron al Presidente de la Nación y su familia.

Planillas con el plan de gobierno, pizarras con objetivos de gestión, seguimiento semanal de obras, funcionarios entrenándose en privado para salir a defender próximamente la gestión en los medios de comunicación –más allá de los voceros habituales– son algunas de las señales que se ven fuera de cámara en la Nación, en Buenos Aires, y en la capital de la Argentina.

Ayer, por primera vez, se reunieron los tres gabinetes ampliados del núcleo histórico del PRO: el de Macri, el de Vidal y el de Rodríguez Larreta. Todos dijeron más o menos lo mismo. Marcos Peña pidió respaldar a la gobernadora, en el centro de la pelea por la paritaria docente, porque "si se meten con ella se meten con todos". Es la figura con más intención de votos en un momento en el que el Gobierno pierde imagen.

"Cuando nos volvemos racionales, fríos y tecnócratas, nos ponemos distantes", reflexionó sobre el escenario Peña quien pide volver a la campaña de proximidad y recomponer vínculos con la sociedad de la misma manera en que el propio Macri se reconcilió días atrás con la UCR, cuando invitó a sus legisladores a Olivos para motivarlos a seguir trabajando juntos. "La esperanza es muy frágil porque hubo muchas decepciones", reconoció el jefe de gabinete. Y la palabra se repite como un mantra atado a las promesas de mejoras futuras.

Todos hablaron más o menos de lo mismo. "Ser líder es mostrar el futuro", señaló Vidal. Y cerró el líder de todos, Macri, que como sus predecesores advirtió que la expectativa sobre Cambiemos es muy alta. Pero como lo hizo en la Asamblea Legislativa, remarcó el horizonte: "Liderar es transmitir la esperanza. Hay que saber canalizar el enojo en hacer más". Ese "hacer más" es lo que quieren que se note de la gestión Cambiemos.