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De Vido, el eslabón perdido de la tragedia de Once

Julio De Vido

Julio De Vido

En la última semana de 2015, el Tribunal Oral Federal número 2 se despachó con una larga lista de condenas a ex funcionarios del kirchnerismo por la tragedia de Once, producida el 22 de febrero de 2012 y en la que murieron 51 personas y hubo 789 heridos.

Entre los 19 castigados figuraron los ex secretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi y el empresario dueño de TBA, a cargo de la concesión del ferrocarril Sarmiento, Sergio Cirigliano, con penas de prisión que se ubicaron entre los cinco y nueve años.

La satisfacción de los familiares de las víctimas por la decisión del Tribunal era mesurada. Pero para muchos de ellos el fallo tras el juicio de 21 meses había dejado otro motivo para “celebrar”. Con fuertes críticas a la investigación del juez federal Claudio Bonadio, el TOF 2 ordenó que se investigara el rol de Julio De Vido, el entonces ministro de Planificación y supervisor, desde allí, de cada una de las áreas involucradas en el siniestro.

Casi cinco meses más tarde, Bonadio revió su decisión de apartar a De Vido del caso y, tras indagarlo el 21 de abril pasado, dictó su procesamiento. La medida expone al ex ministro a una probable condena en el mediano plazo, en línea con las que recibieron los ex funcionarios que le reportaban. Hay una diferencia: De Vido no puede ir preso, por tener fueros parlamentarios.

Ese detalle en el que el kirchnerismo reparó antes de dejar el Gobierno al ubicarlo en la lista de diputados nacionales por ahora, y hasta 2019, le permite al ex ministro sortear el mal trago que le puede significar pasar un tiempo en prisión. A menos que el Congreso avance con un desafuero, improbable hoy, pero más viable visto en perspectiva, teniendo en cuenta que este expediente es sólo el primero de una decena en la que De Vido va camino al procesamiento.