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De Barbarita Flores a Néstor Femenía, de Tucumán a Chaco

Tucumán a 1250 km de la Casa Rosada, Chaco a 1150 de Plaza de Mayo y entre ellas hay poco menos de 600 km. Dos provincias caracterizadas por tener un alto grado de desempleo, y por ende miseria, hambre, desnutrición, etc. Por más que se trate de mostrar índices o porcentajes de lo mucho que se ha avanzado aún hay víctimas inocentes que pagan hasta con su vida por la desidia del Estado.
Tucumán fue noticia nacional hace más de una década por el caso de Bárbara Flores, una niña que se desmayaba de hambre. Casi en el mismo tiempo se conocía los casos niños del interior provincial. Se trataba de Nicolás De Benedetti, de 5 años, de Villa Carmela, en Yerba Buena; de Miriam Campero, que no llegó a cumplir 2, oriunda de Villa Nueva Esperanza, Tafí Viejo; Brian Herrera, de 2 años, de Monte Redondo, Famaillá; y de Lautaro Mendoza de la localidad de Alderetes y con 11 meses de edad cuyas muertes había reconocido el gobierno juntamente con la de una nena de la capital, María Rosa Gómez, de 6 años. Además se consignaba la evolución favorable de dos hermanitos de María Rosa Gómez; Pablo, de 4 años, y Facundo, de tres meses, internados ambos por desnutrición en la sala 5 del Hospital de Niños de la capital.
Era la época del Gobernador Julio Miranda cuyo ministro de economía era el actual gobernador provincial José Alperovich.
Para el 2009 se hablaba de 10.000 desnutridos en Tucumán, otros medios hablaban de más de 16.000 desnutridos pero de un día para otro no había más desnutrición. Seamos claros, no había nada para festejar ya que los desnutridos no dejaron de existir: habían dejado de ser contabilizados.
Hoy Chaco es noticia por otra muerte de un inocente, Néstor Femenía de 7 años con un cuadro de desnutrición y otras patologías que le produjeron su deceso.
Como en su momento en Tucumán, hoy se brindan muchos números para justificar lo indefendible la ausencia total y la responsabilidad exclusiva e indelegable de un Estado provincial o nacional, la carencia de sensibilidad social y de políticas públicas hacia vastos sectores de la sociedad. Jorge Capitanich, otrora gobernador de Chaco y hoy ministro de la Presidente Cristina F. de Kirchner quien como de costumbre nos cansa al hablar de manera difícil y rimbombante nos abruma con índices y porcentajes, que aquello que lo otro, que la mortalidad infantil disminuyó sin darse cuenta que por mínimos que sean esos números estamos hablando de vidas humanas perdidas.
Néstor es un niño argentino de la comunidad Qom, repito de un niño argentino, cada vez que se le menciona se habla de su comunidad como si no fuera un argentino más, al hacer esa distinción ya comienza la discriminación o el tratar de eludir responsabilidad al caracterizar a su comunidad como diferente. La responsabilidad del Gobierno es sobre todos sin diferencia alguna y preferentemente sobre aquellos que están en situación de precariedad o marginación.
Tucumán y Chaco se parecen, son dos caras de una misma miseria, la miseria de sus gobernantes que eluden sus responsabilidades, que se escudan en cifras. El diagnóstico de ‘desnutrición’ en todos sus grados ha sido literalmente prohibido por resolución del Ministerio de Salud de la Nación, y reemplazado por la de ‘bajo peso’. Por cierto la resolución del gobierno nacional emanaba desde el Ministerio de Salud cuyo titular es el Vicegobernador de Tucumán (en licencia in eternum) Juan Manzur, actual candidato a Gobernador.

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