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Cuestionar el perogrullismo del “libre mercado”: ¿necedad o necesidad?

ANDRÉS FERRARI  Profesor UFRGS/Brasil

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Macri quiere apurar el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea

Macri quiere apurar el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea

El presidente Mauricio Macri se muestra urgido en firmar un acuerdo de libre comercio con la Union Europea. Aquí se presenta una curiosa inversión de roles porque mientras fueron los europeos que comenzaron a ofrecer el acuerdo, ahora es Macri quien los quiere convencer de que el mismo sería benéfico para ambas partes. En diálogo con su par francés Emmanuel Macrón, representando a los europeos, Macri buscó dar confianza que ahora que la Argentina dejó atrás “el experimento populista” existe un marco institucional sólido para las inversiones externas. Sin embargo, el acercamiento europeo por ese tratado, surgido a inicio del siglo, tomó fuerza hace unos cinco años en pleno apogeo de lo que Macri denomina “experimentos populistas” en el Mercosur –en particular en Brasil, que es dónde realmente apuntan los intereses europeos. Si la cuestión fuese el “régimen político” en el Mercosur, ¿cómo se explica la insistencia europea por el acuerdo a lo largo de esos años, y el desinterés actual?

Macri y Macron se reunieron en enero.

Evidentemente, lo definitorio no es “el marco institucional no-de-experimento-populista”.  Las negociaciones de libre comercio siempre son un juego de conseguir que el otro abra su economía lo máximo posible mientras uno acepta abrir la propia lo menos posible. Además, lo que se propone es que el otro abra, fundamentalmente, los sectores que se tiene la seguridad de tener ventajas productivas. Con la Unión Europea, los problemas se dan en su sector agropecuario. Aunque Macron se define como un defensor del libre mercado y no deja de predicar un mundo abierto, pone por encima de su fe doctrinaria, por ejemplo, no renunciar al cierre de carne argentina y evitar que unos 30.000 franceses pierdan sus trabajos. El mandatario francés optó por no inmutarse con la rimbombante fraseología del nuestro, que lo urgió a “no desperdiciar esta gigantesca oportunidad”, y prefirió ponerle a Macri las "líneas rojas" que marcan los límites de la negociación. A Macri, quién llegó a declarar entusiasmado de estar a 24 horas del acuerdo, le restaron las frases consuelo del francés de victoria consuelo.

Las negociaciones de libre comercio siempre son un juego de conseguir que el otro abra su economía lo máximo posible mientras uno acepta abrir la propia lo menos posible.

¿A qué se debe que las expectativas de Macri no se realizaron? Probablemente a que su lectura en los manuales de economía de libre mercado es tan grande como su desconocimiento de la historia del libre mercado –característica común de los formados en esa línea económica, que pretenden hacerla una ciencia “dura” a través de la complejidad matemática para desconsiderar los aspectos político-sociales históricos. Para estos “científicos”, la historia económica más o menos comienza con una suerte de visión que tuvo Adam Smith al exponer “la mano invisible” mediante la cual el mercado, si es libre para actuar, llevaría todo a buen puerto. Pero su famoso libro sobre las Riquezas de las Naciones es de 1776; es decir, recién unos dos siglos y medio atrás como para tirar al tacho de los “errores del pasado” miles de años de civilización humana. O, al menos, para desconsiderar los dos siglos anteriores en los cuales Inglaterra pasó de casi insignificante reino de la casi insignificante Europa occidental a ser una islita que dominaría los mares y produciría la revolución industrial. Ciertamente, esa transformación inglesa no fue por el libre-mercado ya que Smith no tuvo esa visión.

De hecho, el propio Smith, en esa obra suya tan aclamada como no leída, afirma que las Leyes de Navegación de Cromwell de 1651, que sentaron las bases del mercantilismo inglés, son las leyes más inteligentes de todas las regulaciones comerciales inglesas porque la defensa es más importante que la opulencia. Claro que Smith afirma que lo ideal es que, si no existiera la necesidad de defensa, esas leyes perjudicarían el resultado benévolo de la mano invisible. Pero la necesidad existió, y sobre esas leyes derrotó en tres guerras navales el dominio marítimo mercantil holandés, creo sus primeras colonias comerciales de verdad en el Caribe, doblegó al Imperio Español obteniendo el derecho a vender esclavos africanos en las colonias hispánicas (Asiento) en 1713 y firmó el famoso acuerdo comercial con Portugal de 1703. Así, tomó musculatura para dar impulso a su desarrollo económico – que en esa época no era en nada industrial – y ya sin depender de una política corsaria a buques españoles como practicado por la reina Isabel. Así, junto a la defensa, vino el comercio extraído a sangre, sudor y lágrimas a otros –que también lo obtuvieron a sangre, sudor y lágrimas.

Retrato de Adam Smith

Como Adam no come vidrio, en ese mismo laureado texto, trata sobre el conflicto del momento de Gran Bretaña con sus colonias norteamericanas, tras efectuar un análisis de que eran más un costo que un beneficio económico mantenerlas como tal, propone separarse como “buenos amigos” firmando un tratado de libre comercio… Así, el Reino Unido podría librarse de los gastos y mantener los beneficios mercantiles. Pero, antes, afirma que proponer que su país abandone las colonias voluntariamente y deje que elijan sus propios mandatarios y leyes para definir guerra y paz como consideren mejor, sería proponer una medida que nunca fue ni será adoptada por ninguna nación en el mundo (SIC!, SIC!, y SIC!). De hecho, como las colonias –es decir, Estados Unidos– no aceptaron la gentil propuesta del padre del libre mercado, fue por la guerra que finalmente en 1783 los británicos aceptaron a regañadientes otorgarles la libertad política sin compromisos mercantiles “mutuamente benéficos” atados.

El disgusto británico no impidió que tomaran a pecho las enseñanzas de Smith y pasaron vociferar a cuatro vientos los beneficios para el mundo del libre mercado, particularmente después de la caída de Napoleón en 1815. No obstante, guardaron para sí la parte más sabia de que la defensa es más importante que la opulencia y recién derogaron las mercantiles Leyes de Navegación en 1849, poco antes de establecer formalmente el Imperio Británico en 1858, retirándole a la Compañía mercantil de las Indias Orientales el control político de la India –la joya de la corona. Comenzaba a ser la “fábrica del mundo”, luego de que el dominio sobre la India hizo que la sofisticada industrial textil de ésta –cuyas prendas eran parte de El Dorado que motivó la arriesgada travesía de Colón en primer lugar– fuera transformada en mera producción barata de materia prima para la industria textil británica, juntamente con la producción esclavista de las plantaciones algodoneras del Sur de Norte América. Ese flamante Imperio formal se extendería hasta abarcar casi un cuarto del territorio mundial en la entre-guerra –sin contar con su no menos importante “Imperio Informal” a la Smith, que cuenta además con nuestra honrosa participación– y sólo concluyó tras haberse retirado de Hong Kong en 1997. Así, no dando el ejemplo es que se fue construyendo supuesto el libre mercado británico.

Pareciera que el principal objetivo de Smith, no es iluminar a las naciones, si no confundirlas para el beneficio de su país.

El economista alemán Friedrich List expuso en la primera mitad del siglo XIX que el discurso de Adam Smith, al que llamó rector espiritual de la ideología del libre mercado, escondía más que mostraba el desarrollo y funcionamiento del supuestamente superior sistema económico británico. Explica que el objetivo de Smith apuntaba al libre comercio de productos británicos que impedirán que otros países alcancen igual grado de desarrollo. Lo considera tan confuso que pareciera que el principal objetivo de Smith, no es iluminar a las naciones, si no confundirlas para el beneficio de su país. Sus palabras fueron dichas en 1827 en Filadelfia durante una estadía en las ex colonias que no aceptaron separarse como “buenos amigos” bajo un tratado de libre-comercio. Al ver cómo la joven independiente Nación rechazaba el discurso inglés de libre mercado y se desarrollaba a pasos gigantescos, concluyó que frente a la doctrinación escolástica del saber económico de los manuales,  el mejor libro que se podía leer sobre economía era la vida misma: es decir, la historia real del libre mercado –justo lo que parece le está faltando a nuestro Presidente para no ver sus ilusiones frustradas por las líneas rojas de predicadores no-practicantes. Quizás ahora que Macrón le dijo que no, Macri tendrá tiempo para hacer un catch-up.

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Comentarios11
Muriel Santana
Muriel Santana 07/03/2018 05:23:37

Nos ha ido bárbaro con la política defensiva que hemos practicado históricamente salvo en periodos puntuales como los 90

Patricio Rosende
Patricio Rosende 07/03/2018 02:40:28

Muy buen artículo. Uno de los popes de la escuela austríaca (la mas liberal de todas) Murray Rothbard, lo tenía entre ceja y ceja a Smith y concluía algo del estilo del economista que nombra el autor. https://mises.org/library/adam-smith-myth

Jorge Giannoni
Jorge Giannoni 07/03/2018 02:28:29

En realidad creo que el articulo esta mal traducido, el autor en vez de decir "libre mercado" se refiere a "libre-comercio" (que en economia se restringe al intercambio internacional)

Fernando Molina
Fernando Molina 07/03/2018 12:18:55

Gran nota! El "libre mercado" no existe.

Jose Franza
Jose Franza 07/03/2018 11:42:22

La falta de conocimientos matematicos del comentarista le hace despreciarlos. Los ultimos diez premios Nobel de Economia fueron excelentes matematicos. Solo asi se explican sus opiniones

Gerardo Martinez
Gerardo Martinez 07/03/2018 11:30:06

Excelente nota.

Gerardo Martinez
Gerardo Martinez 07/03/2018 11:29:30

Excelente nota.

Diego Peralta
Diego Peralta 07/03/2018 10:52:41

ja,ja,ja,ja... acá se habla como si alguna vez nuestra economía hubiese conocido el liberalismo. Sólo conocemos el proteccionismo o más proteccionismo....

Diego Lu
Diego Lu 07/03/2018 11:13:40

Muy bien, es correcto

Gabriel Zubieta
Gabriel Zubieta 07/03/2018 10:31:25

SI, muy buena nota. Espero que la lea Macri y que se de cuenta que el unico camino que nos salva es el desarrollo industrial, sino, será otro fracaso mas para nuestra historia.

Diego Lu
Diego Lu 07/03/2018 11:14:29

Muy buena la nota? es solo otr opinologo mas