Cristina y Alberto reniegan del primer Néstor: qué pena

Cristina, Axel y sus economistas preferidos (Alfredo Zaiat entre los pocos que tienen alguna formación que muchos consideraríamos aceptable), deberían poder responder una simple pregunta: ¿piensan ustedes que en materia económica entre 2003 y 2005, Néstor era un simple "pelele" de Roberto Lavagna?

En esos años la economía funcionó muy bien en base a un dólar alto y único; no había controles de precios, la inflación promedió poco más de 7% anual y se logró un alto superávit fiscal primario (cercano al 4% del PIB). ¿Reniegan ahora de todo ello? Porque en lugar de avanzar hacia allí, CFK y Alberto Fernández van en dirección contraria.

En la misma dirección contraria (a contramano como diría Zaiat) que nos llevó a la desastrosa economía del período 2011-2015, donde el superávit de 4 puntos se trocó en déficit de 4 puntos (hay que ser realmente bien malo para lograr semejante debacle), donde el dólar llegó, a valer, a precios de hoy $ 50 (contra $ 110 de fin de 2005). Lapso en el cual también se evaporaron del BCRA u$s 40.000 millones de reservas netas.

El propio Alberto Fernández llegó a decir que en esos años "la economía se destruyó". Algunos creen que la buena performance de 2003-2005 fue posible gracias al precio de la soja, sin advertir que en 2005 el precio de la soja había llegado u$s 225 (contra u$s 450 ahora). O que la inflación fue baja porque las tarifas eran bajas, sin advertir que (es cierto que congeladas), estaban cerca de un 70% más altas que ahora.

Es muy cierto que el kirchnerismo temprano se benefició de la muy buena inversión acumulada que les dejó la década del 90, pero en 2005 la inversión privada en equipos (la más reproductiva) era casi del 7% del PIB (por un tiempo subió aún más), y estamos ahora previendo para 2021 que no llegue siquiera al 5% del PIB, justamente en una economía mucho más descapitalizada que en aquél entonces (y en 2020 estimamos habría sido del 4% del PIB).  

De modo que en el "primer momento kirchnerista", entre 2003 y 2005, la economía estaba pujante y básicamente equilibrada. Necesitaba pocos retoques "macro" (por ejemplo empezar a descongelar tarifas y empezar a pagar deuda reestructurada que no nos iba a requerir muchos recursos). A fin de 2015, en cambio, la economía "cristinista" estaba patas para arriba, completamente desequilibrada.

Macri fracasó en su intento de encauzar las cosas, y se mandó algunas macanas importantes, entre ellas, endeudarse imprudentemente, y más significativamente, dejar de lado la necesidad de aliarse políticamente con el peronismo moderado para realizar los cambios y ajustes que la realidad requería (soberbia de tinte marcospeñista).

¡Pero ahora CFK intenta reivindicar su gobierno! Claro, los salarios aumentaron, es cierto: un 12% en términos reales entre 2007 y 2015 (pico en 2013), pero justamente, a costa de grandes desequilibrios por todos lados.

Y justamente pasó la que la teoría dice que debe pasar. Por eso cuando CFK escribe que Argentina es el país donde se acaban las teorías económicas, debe leerse justamente lo contrario. La teoría explica que cuando las políticas son muy desequilibrantes, finalmente logros aislados (como la suba del salario real) finalmente no se sostienen y se malogran.

Le pasó a ella misma entre 2013 y 2015 (caída del salario real del 5,3% entre el pico de julio de 2013 hasta diciembre de 2015), le pasó a Macri, y le pasó ahora a Alberto Fernández. Y si la apuesta volviera a ser dejar atrasar tarifas y dólar para que suban los salarios, es que la temeridad de CFK no tiene límites, y que obviamente, la capacidad que exhibe para escribir cartas no la tiene para reflexionar sobre todas las macanas que se mandó.

¿Qué nos espera pues para 2021? Economía en "modo represión", con brechas muy altas, un incierto acuerdo con el FMI por delante, una economía que (sin nuevas cuarentenas) sólo recuperará la mitad de lo caído en 2020, con muy baja inversión privada, y por ende, muy baja creación de empleo. Es decir, como diría la tía Carlota de Juan Carlos de Pablo, hablamos de una economía de "morondanga". 

Y vuelvo al principio: todo indica que Cristina reniega del "primer kirchnerismo" (el único exitoso), quizás porque piense que Néstor era (sólo en materia económica claro está), un "pelele" de Roberto Lavagna, y va ahora por la continuidad de su muy fracasado modelo 2011-2015. 

Y todo indica también, que Alberto Fernández, con tal de intentar mantener la coalición unida y de no pelearse "nunca más" con Cristina, seguirá renunciando, lenta pero inexorablemente, a ejercer las potestades que el cargo de Presidente le ofrece. Todo una gran pena. ¡Feliz 2021

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