Crisis 2008 y crisis COVID 2020: ¿qué se nos viene en 2021?

La historia es un pésimo predictor del futuro, eso es algo que vengo escuchando desde hace décadas especialmente en finanzas. Sin embargo, la brutalidad de la crisis del coronavirus y las respuestas que la misma generó a nivel monetario y fiscal, especialmente desde Estados Unidos, plantea ciertos paralelos que vale la pena recordar respecto a la crisis Lehman 2008 anterior.

Un aspecto esencial en ambas crisis es que la FED se plantó a hacer una política monetaria históricamente agresiva planchando la parte corta de la curva llevándola a 0% y ejecutando el misil monetario final, Quantitative Easing (QE), o lo que es lo mismo, la compra de activos financieros contra la emisión de dólares.

En la crisis anterior el tamaño de los tres QE (QE1, QE2, y QE3) fue de aproximadamente u$s 3,5 billones. En la crisis actual, el QE4 ejecutado por Powell asciende a aproximadamente u$s 3,5 billones. La diferencia, sin embargo, es que los primeros u$s 3,5 billones fueron inyectados durante 5 largos años y en la crisis 2020 por el Covid-19, los últimos u$s 3,5 billones fueron inyectados en sólo tres meses.

Esto significa que el mundo entero ha recibido no sólo de la FED sino de casi todo banco central del G20, una inyección inmediata y monumental de liquidez. Esta liquidez se irá reciclando a lo largo del tiempo generando probablemente subas nominales en el nivel de precios de activos financieros concepto al que normalmente me refiero como “reflación .

Este efecto resulta clave para un país como Estados Unidos, que ahorra preferentemente en equity. Tal como mencionó Bernanke años atrás, la reflación de activos financieros genera un efecto riqueza positivo que potencia al consumo y, por lo tanto, a la recuperación económica. De esta forma, los incentivos de la FED quedan alineados con el del ahorrista norteamericano, ambos queriendo que todo siga subiendo por años. Así fue la crisis anterior, no creo que ésta sea diferente.

Durante la crisis Lehman 2008 si medimos los retornos de activos desde los mínimos alcanzados en marzo del 2009 hasta diciembre 2019, justo antes de la explosión del corobavirus, ciertos números rompen los ojos. El QQQ, un ETF que representa un portfolio diversificado de acciones tecnológicas, alcanzó un retorno bruto de aproximadamente 700%. El SPY (del S&P 500) lo hizo en 367% y el DIA (del dow Jones) en 320%. El EEM, que replica emergentes, reflacionó solamente en 113%; el EWZ de Brasil,  en sólo 40%; el EWG de Alemania, en 129%; el EWP de España, en 13%, el GLD (oro), en 54%, y el SLV (plata), en 26%.

Cuatro conclusiones se podrían sacar de estos números. Primero, cuando se planta la FED y el mundo entero a emitir dinero, todo en general sube. Segundo, las subas suelen ser heterogéneas, no todo lo hace a la misma tasa, a Estados Unidos le suele ir bastante mejor. Tercero, lo del oro como hedge reflacionario es sólo un mito. Cuarto, el dólar no se devalúa tanto contra otras monedas que también emiten sino contra activos financieros. De esta forma, parecería que la mejor manera de protegerse contra la devaluación del dólar es vía long en equity reflacionante.

Estamos hoy en 2020 con la FED habiendo inyectado al mercado un misil monetario como nunca antes, con un mundo que encontró una vacuna que promete ser efectiva y un mercado que de una escenario de “reflación sin upside se encuentra ahora ante la redefinición de un escenario que para el 2021 puede ser de “reflación con upside en el sentido que las dos economías mas grandes del mundo, China y Estados Unidos, probablemente tengan una performance contundente a nivel macroeconómico referido a actividad y generación de empleo.

En esta coyuntura probable para el 2021, el mercado se encontrará con una solución científica potencialmente efectiva y con una tonelada de esteroides que deberán reciclarse de alguna manera porque estímulo inyectado al mercado es estímulo que nunca más de saca.

A la luz de lo observado en la crisis reflacionante anterior, volatilidad aparte, es razonable imaginar para los próximos tres años un mercado global tanto en equity de Estados Unidos, equity emergente, monedas emergentes y commodities, que comience a reciclar todo lo emitido por la FED e intente reflacionar de la forma que ya observamos en la crisis anterior.

Desde marzo del 2020 es altamente probable que el mercado haya entrado otra vez en una tendencia secular de bull market que durará años y el équity en ese entorno suele performaar excelentemente bien. Además, los bancos centrales en esta crisis se encargaron de “desaparecer al mercado de bonos como alternativa razonable de inversión de manera tal que los flujos se irán todos a equity muy probablemente y de manera obligada.

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