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Cooperativismo: ¿fracasos, burocracias o corporaciones?

ROBERTO BERTOSSI Experto CoNEAU

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Cooperativismo: ¿fracasos, burocracias o corporaciones?

En lo concerniente a nuestro cooperativismo, sin menoscabo de su otrora rol protagónico como artífice del desarrollo urbano y rural en el interior del interior, no podemos omitir ni dejar de admitir sus fracasos. No solo hubo fracasos como los más resonantes del Hogar Obrero, cooperativa insignia del ámbito urbano y consecuentemente, de la confederación Cooperar o la crisis de Sancor C.U.L. como organización solidaria señera del sector rural, artífice de la confederación Coninagro, sino infinidad de burocracias y corporaciones alentadas e institucionalizadas por matrices de facto como reflejan los vetustos decretos aún vigentes en materia cooperativa (20.337/71) y mutual (20.321/73).

A nivel burocrático, el unitarismo estatal y la orfandad jurídico-práctica consagradas contradictoriamente en el Decreto-ley 20.337, más un enrevesado conjunto de actividades que hay que cumplimentar para tramitar una cuestión cooperativa de carácter administrativo ante un funcionariato político y/o corporativo, explican y predicen no solo toda clase de fracasos cooperativos sino, daños por omisión e incumplimiento de los deberes de los funcionarios públicos tanto en el Ministerio de Desarrollo Social como aquellos propios e indelegables del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, (INAES).

Obviamente que sin esto último no hubieran sido posibles ni la caída del Hogar Obrero ni la crisis de Sancor y muchísimo menos, los disparates cooperativos de ‘Sueños compartidos’, de la Túpac Amaru, del Plan Argentina trabaja y demasiados otros a lo que se puede añadir la escandalosa pandemia de mesas usurarias de dinero embozadas en inocentes mutuales o cooperativas al margen de la ley, de la AFIP, de la UIF y del Banco Central de la República Argentina.

Casualmente sobre esto último, el Papa Francisco dijo a los representantes de la Confederación italiana de cooperativas, este 28 de febrero ppdo.: “En toda cooperativa auténtica, verdadera, no manda el capital sobre los hombres, sino los hombres sobre el capital, añadiendo que, por esto os digo que hacéis bien -y os digo también de hacerlo cada vez más- en oponeros y combatir las falsas cooperativas, las que prostituyen el propio nombre de cooperativa, es decir, de una realidad tan buena, para engañar a la gente con fines de lucro contrarios a los de la verdadera y auténtica cooperación.

Hacéis bien, os lo digo, porque, en el campo en el que actuáis, asumir una fachada honorable y perseguir en cambio fines despreciables e inmorales, a menudo dirigidos a la explotación del trabajo, o incluso a las manipulaciones de mercado, y hasta escandalosos tráficos de corrupción, es una vergonzosa y gravísima mentira que no se puede aceptar de ninguna manera. ¡Luchad contra esto! ¿Pero cómo luchar? ¿Sólo con las palabras? ¿Con las ideas? Luchad con la cooperación justa, la verdadera, la que siempre vence.

La economía cooperativa, si es auténtica, si quiere desempeñar una función social fuerte, si quiere ser protagonista del futuro de una nación y cada una de las comunidades locales, debe perseguir finalidades transparentes y claras. Debe promover la economía de la honradez. Una economía saneada en el mar insidioso de la economía global. Una verdadera economía promovida por personas que tienen en el corazón y en la mente sólo el bien común”.

Nada tiene que ver con ello el directorio del INAES, compuesto de siete directores; tres propuestos por el Poder Ejecutivo y cuatro por las burocráticas corporaciones cooperativas y mutuales, garantizándose así una repudiable mayoría decisoria corporativa, la que viene prevaleciendo por tres quinquenios.

Finalmente, para que nuestros cooperativismos no sean víctimas de nuevos fracasos, burocracias y corporaciones, sin demora habrá que escuchar y poner en práctica no sólo las sabias enseñanzas cooperativas papales, precedentemente aludidas, sino, acicatear contundentemente la educación cooperativa conforme las leyes 1.420, 16.583, 23.427 y 26.206 tanto como revertir el flagelo del absentismo en las cooperativas.