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Construcción de la gran infraestructura argentina

La infraestructura bien hecha define a un país moderno. Argentina tiene una oportunidad extraordinaria para construir una gran infraestructura en los próximos cuatro años y más, es casi una oportunidad única, después de su regreso al mercado y con el viento fuerte de la revolución tecnológica a su espalda.
El objetivo de la Argentina debería ser elevar rápidamente la inversión en infraestructura al 4% del PIB, invirtiendo en el rango de $ 25 mil millones al año en proyectos prioritarios. Esto produciría la creación de aproximadamente 225.000 empleos directos e indirectos por año y un crecimiento económico sostenido del orden del 5 ó 6%, ó más. Lo más importante, la construcción de una importante infraestructura muestra a la ciudadanía cuán grandes que pueden ser como sociedad. Hacer la infraestructura adecuada es el objetivo estratégico más importante de un gobierno del Siglo 21.
Hay tres claves para el éxito:
n Nada sucede sin una visión convincente. La gente tiene que compartir la lógica por lo cual los proyectos han sido seleccionados y priorizados. Es un proyecto país. Las iniciativas de infraestructura son enormes incógnitas, ya sea si una inversión a largo plazo producirá crecimiento económico sostenible o demostrará incompetencia y corrupción. Si se van a construir, se tiene que institucionalizar una visión poderosa, construir con velocidad, y reportar los beneficios con creatividad y exactitud.
n Un Sector Público robusto y energético es Esencial. La gran contradicción de la infraestructura moderna es que sin velocidad no pasa nada, pero los proyectos son tan complicados que los estudios, los permisos y la financiación tienden a durar para siempre (5-10 años son plazos comunes). Argentina necesita ponerse en movimiento, ahora, para generar no solo empleos, pero credibilidad, con un mix de proyectos de generación de crecimiento (Plan Belgrano, Túnel de Agua Negra) y proyectos cruciales para la salud y el bienestar local (proyectos de agua potable o movilidad en la provincia de Buenos Aires). Para ello una acción energética, moderna, rápida, de la Casa Rosada misma es esencial; y justo a la hora, la aprobación de la ley de APP’s trae al campo el sector privado con una energía nueva, bajo nuevas reglas del juego.
n La elección de proyectos prioritarios es una prioridad. Dos puntos aquí: no hay capacidad para construir todos los proyectos que necesita el país, y por eso se deben escoger proyectos prioritarios bajo criterios específicos, que puedan ser terminados en el corto plazo, que marquen una transformación de competitividad, que construyan credibilidad y comprometan a la sociedad. Segundo, es fundamental la creación de una lista de proyectos prioritarios –proyectos estratégicos– y actualizarla con proyectos nuevos a medida que los originales entren en servicio.
La infraestructura es un acto supremo de la imaginación ética. Se le está pidiendo a sus compatriotas tomar decisiones fundamentales sobre inversiones que producirán valor por 30 ó 40 años. Estas inversiones estratégicas no sólo permiten prosperidad para los hijos y nietos sino que crean una base de experiencia para la construcción de la próxima generación de grandes proyectos.

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