Con indicadores divergentes, las expectativas por el repunte pasan ahora al tercer trimestre

Navegar entre los indicadores económicos hoy es una tarea compleja. No por un problema de las estadísticas, que afortunadamente tienen ahora más elementos que ayudan a completar el análisis, sino por el hecho de que la economía transita por un momento bisagra.

La nivel de actividad muestra hoy tres velocidades. El campo y la agroindustria lideran la recuperación, el consumo y los servicios empatan o pierden levemente, y la industria sigue entrampada por factores internos y la crisis que afecta a Brasil, su principal mercado.

Ayer se difundieron los datos de producción fabril que procesan FIEL y el Indec. En los dos casos, los números son negativos tanto al comparar contra abril de 2016 como al medir el acumulado en el primer cuatrimestre. Para la los primeros, en el año el retroceso llega a 2,1%, y para el ente oficial, a 2,4%.

Sin embargo, FIEL tiene la posibilidad de comparar el resultado contra el mes previo, y sin tomar en cuenta los factores estacionales, lo que se ve es una mejora de 1,3%. Ese resultado se coloca 3,6% arriba del logrado en septiembre, período en el que cambió la tendencia y comenzó una lenta recuperación que ya lleva siete meses. Si se proyecta ese ritmo, la industria avanza a una velocidad de crecimiento anual de 6,7%.

Lo que sigue constante es la disparidad. El Indec, por caso, registra caídas en el sector alimentos pero con alzas en carnes y yerba mate, y bajas en lácteos y bebidas. Retroceden fuerte los textiles, pero suben los agroquímicos, el cemento y el acero crudo. Metalmecánica, curiosamente, crece si se excluyen las industrias que proveen al sector automotor.

La encuesta de expectativas para el período mayo-junio, en tanto, revela una leve diferencia a favor de los industriales que creen que habrá un crecimiento de la demanda. Sobre el uso de la capacidad instalada, casi 62% espera que se mantenga igual y solo 22% espera una suba.

Los mismos datos pueden alimentar tanto al optimismo como al pesimismo. Desde una de las grandes cadenas minoristas, anticiparon que mayo no fue un mes para festejar. Solo en los últimos días hubo algún repunte, pero el sector, como el resto de los empresarios, apuestan sus fichas al tercer trimestre. Lo que nadie se anima a predecir es si esta tendencia alcanzará o no a entibiar el clima electoral.

 

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