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Comunicación de la reforma laboral: una ayudita de Brasil para Dujovne

DIEGO DILLENBERGER Director de la revista Imagen

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Comunicación de la reforma laboral: una ayudita de Brasil para Dujovne

Antes de contratar a un empleado, me corto una mano". Escuchamos esa frase de empresarios Pymes desde hace años. Resume en nueve palabras un gran fracaso de la Argentina. El pánico de las Pymes a contratar explica el déficit fiscal y la inflación crónica: como el mercado laboral no satisface desde hace décadas el crecimiento poblacional, el desempleo se fue arreglando con cada vez más empleo público, que es el rubro más pesado del gigantesco gasto del Estado.

El nuevo ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, lanzó una propuesta para reducir las cargas sociales para Pymes y lograr que parte del tercio de los empleados en negro sean blanqueados y se dinamice el mercado laboral.

Dujovne no solo es ministro de Hacienda, o sea una fracción de ministro de Economía, según el peculiar organigrama de Cambiemos. A diferencia del desvinculado Alfonso Prat-Gay, es "el comunicador transversal de las políticas económicas del gobierno", según la job description que usan internamente en el gabinete de Macri. No solo lo llamaron por sus cualidades como economista, sino como comunicador. Probablemente por eso quizás termine siendo un primus inter pares o un cuasi ministro de Economía.

Pero para lograr el objetivo de reformar algo en el mercado laboral argentino, va a necesitar mucho más que sus probadas capacidades de comunicador. La experiencia de Cambiemos en ese terreno hasta ahora no fue buena. El año pasado intentó sacar una imprescindible ley de Empleo Joven para facilitar el acceso a los jóvenes al mercado laboral que fue bochada in limine por el peronismo ‘por parecerse a una flexibilización’.

La opinión pública se enteró del proyecto luego de que rebotara en el Congreso. Tuvo cero comunicación. Nadie salió a contradecir a los sindicalistas que prefieren el desempleo juvenil antes de que se pudiera demostrar que flexibilizando mejora el mercado laboral.

La comunicación de los sindicatos para rechazar cualquier intento de modernización siempre fue superior: al intento de flexibilización laboral de la Alianza lo bautizaron ‘contratos basura’, y al gobierno de Fernando De la Rúa solo se le ocurrió apelar a ‘la Banelco’ en el Senado, en lugar de lanzar una campaña amplia, inteligente y en todos los frentes para explicar por qué iba a ser beneficioso para el país aggiornar los costos y normas laborales.

Hoy en el Gobierno sienten que están en mejor sintonía con el gremialismo que en septiembre, cuando le enterraron la ley de Empleo Joven. Sin embargo la CGT ya salió con los tapones de punta y estrenó el slogan de que con la rebaja de aportes, Cambiemos pretende desfinanciar las jubilaciones y el PAMI.

Una reforma laboral, como la que Argentina necesita para atraer inversiones, eliminar el trabajo en negro y dinamizar un mercado laboral privado que no genera empleo desde hace años, requiere de un ministro que sepa hacer docencia y dar argumentos a una sociedad bastante politizada, como la argentina, para contrarrestar las descalificaciones y eslóganes del sindicalismo. Dujovne parece ser el indicado.

Pero como Cambiemos está en minoría en el Congreso, para poder avanzar aunque sea con pequeñas modificaciones, además tendrá que buscar una gran alianza con la opinión pública como no lo hizo hasta ahora. Esa alianza es inimaginable sin una estrategia en todos los frentes, por todos los canales -y no solo redes sociales- y con el involucramiento comunicacional constante del número uno: Mauricio Macri. No hacen falta cadenas de TV, pero sí ‘mucho más Macri’, como lo describió el gurú español Antonio Sola, que en 2015 asesoró a Sergio Massa.

De hecho el propio Presidente en ocasiones destacó ante los medios la importancia de ir a una modernización laboral ‘del siglo XXI’. Pero, por ahora, todo quedó en comentarios aislados. Se va a necesitar más Macri.

Quizás sirva de punto de partida el hecho de que el brasileño Michel Temer, pese a su alta impopularidad, luego de ponerle freno al gasto público por ley, está por lanzar una serie de reformas estructurales entre las que planifica subir la edad jubilatoria, flexibilizar las leyes laborales y bajar cargas: sería un big bang para la economía de los vecinos y podría aprobarse poco después de la renovación de autoridades en el Congreso, en febrero. Es cierto que los sindicalistas brasileños no son tan conflictivos y poderosos como los argentinos.

Pero si Temer se impone, la competitividad argentina quedaría todavía mucho más atrás de lo que ya está hoy. Conviene aprovechar el caso brasileño como leit motiv comunicacional para amplificar y convencer a la opinión pública y alentarla para que presione a nuestros tozudos gremialistas. De lo contrario Argentina perderá ese partido con Brasil y por goleada.

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Comentarios4
Ricardo Colotti
Ricardo Colotti 10/01/2017 01:48:27

Pereyra como todos los sindicalistas....multimillonarios con plata ajena.Algun dia se hara justicia.

Pedro Fernandez
Pedro Fernandez 10/01/2017 01:16:00

Pereyra no es un dirigente sindical , es un multimillonario que busca su propio beneficio

Raul Nieto
Raul Nieto 10/01/2017 10:32:43

Muy expuesta la problematica y el desafio Brazil por lo que entiendo logro congelar el presupuesto por ley en nuestro pais debe hacer lo mismo con el empleo publico

Raul Gartner
Raul Gartner 10/01/2017 09:11:43

olvidensen en peronia,.....imposible!