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Cómo encaramos el fenómeno Panama Papers

AGUSTÍN CARRARA Dir. Ejecutivo del Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica

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Cómo encaramos el fenómeno Panama Papers

Como primera cuestión, no nos sorprendamos. No tomemos como novedoso un problema que en términos generales se conoce ampliamente desde hace años. Tampoco nos quedemos en los datos de color: no centremos toda la atención en los nombres de funcionarios y empresarios involucrados. Desde luego que esa información es clave y debe ser utilizada por la Justicia; lo que planteamos aquí es que nuestro análisis no puede limitarse a eso.

Los Panamá Papers deben ser tomados como una oportunidad para confirmar y profundizar. Confirmar que existe un mercado criminal vinculado a la utilización de paraísos fiscales para ocultar riqueza. Y profundizar el análisis de esa industria offshore con nuevos datos.

Hablamos de mercado por cómo se estructura y cómo funciona este fenómeno. Hay bienes y servicios que se están comerciando: la impunidad y la opacidad. Hay actores que demandan dichos servicios: fundamentalmente, corporaciones, grupos económicos y familias ricas en general. Hay facilitadores que permiten que todo esto se lleve a cabo: Mossack Fonseca es solo uno de los nombres que engrosan la lista compuesta por bancos, firmas de auditoría, estudios contables, entre otros. Hay ciertos costos, como las comisiones que cobran esos facilitadores.

Hay ciertas ganancias, como los impuestos evadidos. Hay determinados lugares donde este mercado se asienta: las guaridas fiscales, que ofrecen oportunidades que van más allá del pago de bajos tributos. En definitiva, todos los elementos que uno podría encontrar en un mercado legal también están presentes aquí. La diferencia es que estos bienes y servicios son criminales, entremezclando evasión de impuestos, lavado de dinero y fuga de capitales. Eso es lo que hace que nos encontremos frente a un problema de seguridad pública, aunque muchas veces no sea abordado así por el Estado ni por los medios de comunicación.

¿Cuál es la importancia de ver a Panamá Papers -y a la utilización de paraísos fiscales en general- como un problema de mercado? Que entonces comprenderemos que toda solución que intentemos debe ser coherente con eso. Ninguna medida aislada y cortoplacista va a resolver la cuestión. Las comisiones investigadoras parlamentarias que están intentando Uruguay y Bolivia -y que se ha planteado en Argentina-pueden ser una buena iniciativa, que debe inscribirse en un marco de acción más amplio. Lo mismo el registro inmobiliario de beneficiarios finales que propone el Reino Unido (justamente, uno de los principales protectores de los paraísos fiscales).

Una solución con capacidad real de incidencia implica una política pública que pueda controlar, reducir y eventualmente hacer desaparecer este mercado. Eso exige un proceso de diseño, ejecución y monitoreo de esa política. Evidentemente, esta actividad compleja requiere de un insumo indispensable: la información. Y ahí está uno de los puntos débiles más notorios del Estado argentino: la ausencia de sistemas de información adecuados para prevenir y perseguir los delitos económicos.

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