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Clima de guerra en el Pacífico

ALFONSO C. ENSINCK  Economista, ex ministro de Hacienda de la provincia de Santa Fe

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Clima de guerra en el Pacífico

Estamos asistiendo a profundas transformaciones en las relaciones de poder mundial. Entre las más importantes, la decisiva participación de Rusia en el conflicto de Medio Oriente acompañada de acercamientos con Irán y Turquía, que hasta hace poco, resultaban inimaginables; el retiro de Estados Unidos de la Alianza Trans Pacífico y el cierre de su frontera con México, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea y la creciente influencia en el continente de expresiones políticas que impulsan el regreso a las fronteras nacionales. Esto no sólo amenaza al proceso de integración europeo, sino al de globalización instalado a fines de la segunda guerra mundial.

En este contexto de cambio e incertidumbre, se destaca la disputa entre Estados Unidos y China respecto a la construcción por parte del gigante asiático, de islas artificiales en su mar adyacente. Las obras comenzaron en 2014. Y al menos 7 de estas construcciones están equipadas con material bélico, como plataformas para lanzamientos de cohetes. Además, estas obras se hicieron en localizaciones que varios países reclaman como aguas territoriales: Brunei, Taiwan, Malasia, Indonesia, República Socialista de Vietnam Filipinas y China.

En segundo lugar, esta expansión territorial con equipamiento militar, está generando inquietud en EE.UU. En las declaraciones en la audiencia de confirmación en el congreso del propuesto secretario de Estado, Rex Tillerson, este expresó que la posición de EE.UU. podía resumirse en los siguientes dos puntos: que se ponga fin a la construcción de las islas y que el acceso a las mismas no les será permitido. Pocos días después el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, señaló que su país defenderá los territorios internacionales de ser controlados por una sola nación.

Estas declaraciones despertaron una rápida reacción del gobierno chino: el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hua Chunying, declaró que EE.UU. no es parte en esta disputa. Y sostuvo que China ejerce una soberanía indiscutible sobre las islas del mar meridional y sus aguas adyacentes. Un tono diferente fue el adoptado por dos medios de prensa de propiedad estatal. El China Daily sugirió que lo planteado por el Tillerson mostraba ignorancia sobre las relaciones chino-norteamericanas y sobre la diplomacia en general. Afirmó también que estas declaraciones eran una mezcla de soberbia, cortedad de miras, prejuicios y fantasías políticas irrealistas. Advertía, que si EE.UU actuaba bajo estas premisas, el resultado podría ser desastroso. De una forma más contundente, el Global Times advirtió que una acción de este tipo podría desencadenar una guerra a gran escala.

No está demás recordar que el 2017 es asumido en China como al ‘año del gallo’, teniendo en cuenta el carácter agresivo que se asigna a este animal. La tensión internacional generada, tuvo una disminución a partir de un diálogo telefónico entre ambos presidentes, Xi Jinping y Donald Trump, en el que el norteamericano comunicó a su par chino que su país respetará la política de ‘una sóla China’, que rige desde 1979.

En una actitud muy oriental, el Ministro de Relaciones Exteriores , Wang Yi se limitó a citar un concepto expresado en una de las poesías de Mao Tse Tung "estar serenos bajo nubes tormentosas". Parece un buen consejo.