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Cepo, dólar, inflación y la parábola del “abuelito amarrete” y sus nietos

Cepo, dólar, inflación y la parábola del “abuelito amarrete” y sus nietos

La ex presidenta Cristina Kirchner explicó ayer el origen de sus depósitos en dólares, denunciados como no declarados por la dirigente Margarita Stolbizer. Dijo que se trató de sus viejos plazos fijos, pesificados oportunamente allá por 2012, como una forma de expresar entonces su confianza en el país y en el plan de pesificación que se conoció como “cepo”. De esto se desprende que, una vez terminado su mandato, Fernández de Kirchner habría comprado la friolera de u$s 6 millones, aprovechando el levantamiento del cepo que puso en marcha la administración del presidente Macri.

Curioso, teniendo en cuenta que allá por enero de 2014, el ahora hipercriticado Juan José Aranguren, entonces CEO de Shell, fue acusado de haber generado una corrida cambiaria al conocerse la noticia sobre la compra de u$s 3,5 millones por parte del ahora funcionario. En aquél momento, el gobierno sostuvo que veía, detrás de la compra de Aranguren, la intención de “provocar una fuerte devaluación del peso”. Nadie parece haber señalado a Fernández de Kirchner de desestabilizar el mercado cambiario en los primeros meses de 2016.

De la misma manera, bajo la plena vigencia del cepo, fue noticia que Julio César Durán, un abogado marplatense había hecho un reclamo judicial para poder regalarles diez dólares a sus dos nietos, cuando regían restricciones para la compra de moneda extranjera. Por cadena nacional, la ex mandataria lo trató de “abuelo amarrete”, al señalar en uno de sus discursos que se había enterado del recurso de amparo –como los cientos que ahora se presentan para no aplicar los ajustes tarifarios–  y que el solicitante era "un abuelito que es abogado que quería regalarle 10 dólares a sus dos nietos; un abuelito medio amarrete".

Sólo para los libros quedará el hecho de que pese a mantener durante muchos años sus ahorros en dólares, cuando la ex presidenta decidió pesificar su plazo fijo -después de recomendarle a los integrantes de su gabinete que procediesen de la misma manera-, esa decisión le impidió ganar hasta el final de su mandato más de $ 12 millones. Sin embargo, la decisión de dolarizar sus inversiones este año, sí le posibilitó prevenirse del impacto de la inflación.