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Camino a la reforma

EZEQUIEL FERNÁNDEZ LANGAN Subsecretario de Asuntos Electorales del Ministerio del Interior

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Camino a la reforma

Hace 100 años se celebraban los primeros comicios presidenciales desde la sanción de la ley Sáenz Peña que establecía el sistema de voto secreto y obligatorio. Hoy, creemos que es el momento de analizar y reformar el sistema electoral argentino.

"La Argentina del progreso se aleja de la trampa y se acerca a la confianza" dijo el presidente Mauricio Macri al presentar el proyecto de reforma política el pasado 23 de junio. Llegamos a este proyecto a partir de un pedido concreto de los argentinos: tener una democracia más moderna y transparente. Necesitamos avanzar hacia un sistema político acorde al siglo XXI.

En la región, nuestro país presenta el abanico más amplio de partidos políticos: hoy en día son 398 los partidos políticos de orden nacional y 234 de orden distrital reconocidos por la Cámara Nacional Electoral, haciendo un total de 632 partidos en todo el territorio nacional, lo que se refleja en la gran cantidad de listas presentes en los cuartos oscuros que complican y confunden al elector. Necesitamos fortalecer a los partidos políticos generando alianzas que nos permitan construir consensos sobre las políticas públicas.

El proyecto de reforma que presentamos al Congreso es producto de un proceso de diálogo federal en el que participaron partidos políticos, jueces, expertos y organizaciones de la sociedad civil. Es el resultado del trabajo en equipo, del consenso y del debate como así también del análisis de los distintos sistemas electorales que existen en el país y alrededor del mundo.

En esta primera etapa, uno de los puntos que propusimos es reemplazar la boleta partidaria en papel por la boleta electrónica que simplifica y agiliza tanto la votación como el recuento de votos. Esta reforma está pensada desde la ciudadanía, por eso apunta a disminuir las interminables colas y las incomprensibles demoras, en ocasiones hasta la madrugada, para dar a conocer los resultados de la elección.

Con este nuevo sistema, el estado garantiza que cuando vayamos a votar, todas la opciones estén presentes en el cuarto oscuro. Esto significa igualdad de condiciones para todos los partidos políticos porque van a dejar de depender de los recursos que tengan para imprimir boletas y cuidar que no se las roben.

Asimismo, automatizar la confección de las actas permite evitar retrasos y errores involuntarios típicos del complejo recuento manual. Las experiencias de Ciudad de Buenos Aires y Salta nos demostraron que este tipo de sistemas contribuyen a generar confianza por su alto grado de precisión.

Creemos que la incorporación de tecnología disminuirá las barreras que presenta el proceso electoral para las personas con discapacidad o con limitaciones en su movilidad, visión u orientación. Por eso vamos a procurar que en cada establecimiento haya un punto de votación accesible que esté debidamente señalizado y distintos mecanismos de apoyo que, en cada etapa del proceso, promuevan el ejercicio de los derechos político-electorales en forma autónoma. El eje rector es una tecnología inclusiva puesta al servicio del elector.

Proponemos también ordenar la oferta electoral eliminando las listas colectoras, espejos y las candidaturas múltiples. Queremos elecciones transparentes y claras, terminar con las trampas y las picardías que confunden y dañan el sistema electoral distorsionando la decisión de los argentinos. Para lograr este objetivo le estamos dando más herramientas a la justicia para aumentar los controles y que la legislación en materia electoral sea efectivamente cumplida.

Otro de los ejes centrales de esta reforma es el debate obligatorio para los candidatos a Presidente de la Nación. Creemos que parte de hacer un sistema electoral más equitativo para todos consiste en brindar igualdad de oportunidades tanto para los partidos políticos como para los ciudadanos. De esta forma, los candidatos cuentan con un espacio donde contar sus propuestas y los electores pueden acceder a mayor información para ejercer su derecho a elegir.

Ya empezamos a trabajar sobre la segunda etapa de este cambio que implica revisar y analizar el financiamiento político porque entendemos que es fundamental que los argentinos conozcan qué hacen los partidos con sus recursos.

Este proyecto es el primer paso del camino elegido por el Presidente de la Nación. Sabemos que se trata de un proceso de transformación sensible y complejo en el que debe cuidarse, ante todo, el voto de los argentinos.

Sabemos que para votar con un nuevo instrumento de sufragio hay que trabajar intensamente en la capacitación de la ciudadanía. Por eso, vamos a formar en el nuevo sistema a todos los argentinos, poniendo énfasis en los grupos de la población que requieren más atención.

Estamos convencidos de que este es el camino para seguir construyendo poco a poco un país más moderno, que ofrezca igualdad de oportunidades y derechos para cada habitante, que restablezca la confianza y mejore la calidad del sistema democrático argentino.

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