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Brasil en un día extraordinario

DANTE SICA

Director de ABECEB y ex secretario de Industria de la Nación

3
Brasil en un día extraordinario

El miércoles 12 de julio de 2017 será recordado durante muchos años en Brasil. Por primera vez en su historia, un ex presidente electo fue condenado por corrupción y también, por primera vez, un presidente en ejercicio es denunciado por corrupción. Lula y Temer viven días claves en los que definen estrategias para contrarrestar los fallos judiciales y seguir respirando en un mundo político divorciado de la confianza de los ciudadanos.

Ese mismo miércoles, el senado brasileño aprobó la reforma laboral, la iniciativa estrella del gobierno del Planalto que rebotaba de una cámara a otra en busca de votos positivos, en una negociación ardua que obtuvo su recompensa. La iniciativa apunta a modernizar el mercado laboral permitiendo que los acuerdos entre empleadores y trabajadores tengan prioridad sobre las leyes actuales, facilita la contratación temporal y reduce las contribuciones obligatorias a los más de 1000 sindicatos que existen en ese país.

Los surfistas mejor entrenados enfrentan las olas gigantes yendo a su encuentro, en una decisión que puede ser contra intuitiva pero seguramente, es la que asegura el éxito. Brasil está desafiando una ola titánica en lo político y en lo económico, con una justicia que avanza para sanear un sistema político viciado y una economía que tocó fondo: luego de atravesar la recesión más grande que se tenga memoria (con una caída del PBI de 3,8% en 2015 y 3,6% en 2016), hoy tiene más de 26 millones de personas con problemas de empleo.

Hasta hace meses, ese país que no tenía techo de gasto sino todo lo contrario, no podía reanimar su economía. Brasil quebró la inercia y tomó medidas trascendentales para superar la recesión y mejorar su competitividad. Un hito central, en este sentido, fue que en diciembre aprobó la enmienda 95 a la Constitución de 1988 que implicó un congelamiento del gasto público por veinte años en términos reales. Adicionalmente, hace 48 horas, se sancionó la reforma laboral y se está preparando la previsional. La primera es central para reactivar el empleo y la segunda permitirá cumplir con el congelamiento del gasto público.

Para evaluar en toda su dimensión por qué las reformas son claves es importante considerar que los problemas que se enfrentan no son los de remontar una recesión, como las que son normales en cualquier economía. La brasileña no crece debido a que sus fundamentos fiscales están dañados hasta el punto de impedir que la economía genere empleos de razonable calidad para quienes se incorporan a la fuerza de trabajo. La recesión de los dos últimos años es el síntoma visible de un estancamiento que podría devenir secular. No es una mera fluctuación cíclica.

Sabemos que Argentina es permeable a todo lo que sucede en Brasil y cada estallido político en ese país, es un sobresalto. El desempeño económico local está vinculado al devenir de nuestro socio, tal es así que si se observa el comportamiento de los últimos años, por cada punto porcentual que cae el PIB de Brasil, la economía argentina pierde 0,25 puntos porcentuales.

En este escenario, sin dudas, la más expuesta es la actividad industrial que representa el 34% del total de las exportaciones al país vecino. Particularmente son muy relevantes las ventas del sector automotriz, que sumas más del 50% de las exportaciones industriales hacia Brasil. También hay sectores que, si bien no son grandes exportadores dentro del total, su supervivencia depende sustancialmente del mercado brasileño. Por ejemplo, es el caso de los fertilizantes y fitosanitarios donde las ventas a ese país representan el 71,5%.

Este intercambio comercial no está resultando favorable: durante la primera mitad del año, el saldo fue deficitario para la Argentina en u$s 3710 millones, un 61% por encima del resultado del mismo período de 2016. El valor representa un déficit histórico para un primer semestre.

Los motivos que lo explican incluyen la salida del cepo cambiario a fines de 2015, la dinámica diferenciada en la recuperación del crecimiento entre los dos países y la fuerte demanda de vehículos que se observa en el mercado local.

Pero además de la relación comercial, hay otra señal que hoy nos desvela. Brasil se adelanta, nos deja rezagados y de alguna manera, precisa la agenda. Ha logrado avanzar en importantes reformas y amplió la brecha de competitividad con nuestro país lo que le permitirá exhibir una mejor rentabilidad y ocupar el escenario central en el radar de los inversores.

En 2018, Argentina deberá mostrar una determinación similar y lograr la aprobación de una batería de medidas que permita dar señales de sustentabilidad fiscal, estimular el empleo y, fundamentalmente, encausar el crecimiento económico de largo plazo.

 

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Comentarios3
Ernesto Bender
Ernesto Bender 14/07/2017 07:57:48

Los obreros que se consideren esclavizados , podrán con sus conocimientos adquiridos en las empresas explotadoras, constituir una empresa o coperativa y competir con sus expatrones.

Agustin Gamez
Agustin Gamez 14/07/2017 09:53:56

Estimado Sica, hay puntos de la reforma laboral que son interesantes pero hay otros que nos retrotraen a la exclavitud mas o menos... Como siempre los excesos terminaran mal....

Eduardo Hartinger
Eduardo Hartinger 14/07/2017 08:31:29

El Senado decidió no promover el juicio por corrupción a Temer, muchachos actualícense.