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Bonos, bancos en venta y por qué nunca llegó la lluvia de dólares

El festival de bonos llegó para quedarse. La salida del default y el entusiasmo de los bancos e inversores en el exterior para colocar sus dólares a tasas argentas parece haber estimulado en las últimas horas importantes planes de deuda. Al margen de los u$s 4500 millones que saldrán a emitir las provincias en breve, se agregarán u$s 3000 millones de YPF.

Por esa razón, en la próxima asamblea de accionistas, la firma petrolera buscará ampliar su programa global. El dato no es menor: hay funcionarios en el gabinete económico que, en forma confidencial, se confiesan con temor ante un posible acuerdo marco que busque promover alianzas entre los Estados Unidos e YPF para explorar y explotar zonas de Vaca Muerta que la petrolera ya tenía asignadas de antemano. Esas alianzas no gozan del acuerdo de todos los colaboradores de Mauricio Macri.

La principal crítica se la lleva el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay. Es que sus detractores señalan que está ‘cegado’ por sus indiscutibles éxitos y que sólo de esa forma puede entenderse que siga prometiendo una caída de la inflación y un recorte del déficit fiscal cuando ninguna de las dos cosas puede llegar a pasar en breve. Por ejemplo sostienen que con un incremento del gasto público que roza el 40% anual, el endeudamiento sólo le sirve al Gobierno para ganar tiempo. En este sentido señalan que, si no se recorta el gasto, tarde o temprano el Banco Central terminará devaluando de nuevo porque quedará sin reservas en caso que siga financiándose con emisión monetaria o vía dólares. "Si vos usás plata de los préstamos para pagar el gasto corriente, llega un momento en que tenés que devaluar porque es la única forma de crear condiciones para pagar esa deuda y reestructurar", señalan.

A la vez, sostienen que la lluvia de dólares nunca llegó. "Nunca fue fácil hacer llover, te lo dicen todos", sostienen en el Gobierno quienes estiman que el ex JP Morgan tuvo un error de diagnóstico que nunca confesará. Por eso concluyen que el Palacio de Hacienda no tendrá más remedio que volver a emitir deuda o, atención, pedirle más recursos al propio Banco Central.

A diferencia del alfonsismo, Sturzenegger está lejos de eludir con eficiencia esas presiones. En amplios sectores del Gobierno se lo siguió con recelo en los últimos días a raíz del paro bancario. Se lo acusaba de no haber hecho todo lo posible por desactivar la larga animosidad acumulada entre el gremio de los bancarios y su persona, que data de la época en que el ditelliano ocupaba la presidencia del Banco Ciudad. Finalmente el día jueves, y a horas de llevar a cabo la segunda jornada de paro por parte del sindicato, el propio Carlos Melconian –quien conduce la presidencia del Nación– se habría encargado de cerrar el acuerdo.

En la City ven con buenos ojos la gestión de Freddy Sturzenegger. Incluso muchos banqueros que suelen tener diálogo frecuente con él. Por eso no sorprendió que, por teléfono, les consultara quién quería comprar el Banco Finansur, hoy en manos de Cristóbal López pero bajo management de los Sánchez Córdova. Sturzenegger también discute quién se quedará con el Deutsche Bank, pero sobre todo, ha puesto las alertas para filtrar a los candidatos de la banca minorista del Citi, vistas las ‘recomendaciones’ que le hiciera llegar Noah Mamet, el embajador de los Estados Unidos en Argentina.

Tanto Prat Gay como Sturzenegger tendrán nuevas apariciones públicas en los próximos días. El primero, deberá dar a conocer el programa financiero para todo 2016, que en la traducción significa comenzar a explicar cómo hará frente a los vencimientos de deuda. Una vez realizado esto, será el presidente del Banco Central quien explicitará una estrategia monetaria antiinflacionaria. Quizás recién ahí quede en evidencia que las metas de inflación para 2016 dadas a conocer hace unos mese se han transformado en un recuerdo.