Viernes  14 de Agosto de 2020

Biden, Kamala Harris y la relación EE.UU.-China

Biden, Kamala Harris y la relación EE.UU.-China

Esta semana dos hechos se relacionan con el futuro de la economía mundial. Por un lado, la elección de Kamala Harris como compañera de fórmula del candidato del Partido Demócrata Joe Biden para las elecciones en Noviembre. Por otro lado, el encuentro que tendrán el 15 de agosto China y Estados Unidos para revisar la primera fase del acuerdo comercial firmado entre ambos en febrero en medio de la escalda del enfrentamiento que vienen teniendo, en especial en los últimos meses.

Para muchos ambos eventos tan relacionados porque consideran que la tensión vigente entre las dos principales economías del mundo está particularmente relacionada al carácter personal del actual mandatario estadounidense, Donald Trump. En especial, a partir de la importante ventaja que lleva Biden en las encuestas, se considera que los diálogos sino-estadounidenses mejorarían con un cambio en la Casa Blanca. Esas expectativas pueden estar apresuradas. Aun con un cambio presidencial, las relaciones entre China y Estados Unidos pueden seguir siendo bastante tensas,

La propia Kamala Harris acaba de exponer sus visiones en relación a cómo debe ser la política externa de su país en un cuestionario elaborado por The Council on Foreign Relations, responsable por Foreign Affairs. Ante la pregunta de cómo sería la relación China, Harris expuso que EE.UU. debería  retomar su camino tradicional de líder moral de las naciones, abandonada por Trump, por lo que “cooperaremos con China en asuntos globales como el cambio climático, pero no permitiremos que los abusos a los derechos humanos queden sin control”. En lo que hace a los acuerdos comerciales, criticó el enfoque proteccionista de Trump porque “ha sido un desastre. Su guerra comercial está aplastando a los agricultores estadounidenses, acabando con los empleos estadounidenses y castigando a los consumidores estadounidenses”. Pero esto no significa que sería menos dura hacia China: “Trabajaría con nuestros aliados en Europa y Asia para enfrentar a China sobre sus preocupantes prácticas comerciales”.

Esta visión de Harris, como analizó Christian Le Miere el mes pasado en el South China Morning Post de Hong Kong, coinciden con la del Partido Demócrata. En su plataforma, se afirmó que no “recurrirían a guerras arancelarias unilaterales y contraproducentes” ni caerían “en la trampa de una nueva Guerra Fría”, así como tampoco verían la competencia sino-estadounidense como siendo principalmente militar, aún cuando deban enfrentar y responder una agresión" en el Mar de China Meridional y en el Estrecho de Taiwán. Pero sí se criticaría a Pekín por abusos a derechos humanos y por su manipulación de divisas y las prácticas comerciales desleales, como también se aplicarían sanciones contra funcionarios chinos involucrados en la represión en Hong Kong. Le Miere concluye que el objetivo de Biden sería lograr un equilibrio entre la confrontación de la administración Trump y la adaptación de la administración Obama, que buscó gestionar el ascenso de China, evitando la tensión militar procurando que se integre al sistema internacional vigente como una "parte interesada y  responsable".

Sin embargo, el 11 agosto pasado en el mismo medio, el columnista Robert Delaney analizó lo difícil que puede ser para Biden llegar a ese equilibrio, afirmando que “Digan lo que quieran sobre Trump: nos enseñó el arte de tratar comercialmente con China”.Asumiendo una presidencia de Biden a partir de enero, Delaney cree erróneo considerar “que la guerra comercial hasta ahora ha producido muy poco para los EE. UU., excepto miles de millones de dólares en aranceles punitivos desembolsados por los importadores estadounidenses”, porque “Trump dejó en claro la locura de los interminables "diálogos estratégicos" emprendidos por las dos administraciones anteriores”.

Delaney afirma que “al final del segundo mandato presidencial de Barack Obama, el acceso que tenían las empresas, periodistas y diplomáticos estadounidenses en China había cambiado poco desde que China se unió a la OMC 15 años antes”. En ese lapso sostiene que China se aprovechó de la relación comercial abierta con Estados Unidos para reestructurarse económica e industrialmente. Adicionalmente destaca que Trump con sus ataques ha conseguido hacer China en un tema para el país, determinándolo ya como un asunto central de la política futura en Estados Unidos.

En forma similar, en un artículo reciente en Foreign Affairs, Fareed Zakaria señaló que se había formado un nuevo consenso bipartidista en Estados Unidos, bajo el cual, tanto demócratas como republicanos, consideraban que China representaba en la actualidad la mayor amenaza económica y estratégica que enfrenta el país desde el final de la Guerra Fría. Esta visión, que además está presente en varios medios de comunicación, fundamentalmente ya se encuentra arraigada en la mayor parte de la población estadounidense.

Según el PewResearch Center, en una encuesta del 30 de julio de este año, el 73% de la sociedad estadounidense tiene una mala percepción cuando se trata del país asiático. Esto significa cerca del doble de los datos que arrojó esta encuesta una década antes, y un aumento de algo menos de 20% respecto al resultado vigente cuando Trump asumió la presidencia. Esta visión negativa de China está, además, muy relacionada al entendimiento de 64% de los estadounidenses que el país asiático “manejó mal” el Covid-19 y que 78% considera que la pandemia global actual es en gran medida culpa de cómo el gobierno chino actuó frente a su surgimiento en Wuhan.

Si bien los republicanos muestran una tendencia mayor que los demócratas en culpar por la pandemia y en mantener una visión negativa de China, el resultado global es que la mitad del país consideraba que Estados Unidos debería hacer responsable de las consecuencias del Covid-19 al país asiático. Es decir, a pesar de las fuertes críticas que parte de la sociedad estadounidense le efectúa a Trump por su manejo interno de la pandemia, tanto en términos de salud como económicos, en lo que hace a sus ataques a China se observa ha tenido éxito, o que expuso una visión que es compartida por la mayor parte de sus compatriotas.

Más allá de las consideraciones de Trump en cuanto a sus intenciones electorales, Biden aun saliendo vencedor tendrá que cargar el estigma que le puso el actual mandatario que lo relaciona al “virus chino”. Sobre todo porque Trump viene explayando que su rival, no sólo representa el candidato que China gustaría que venciese, sino que, a veces, que directamente sostiene que es “su candidato”.

Esta cuestión a lo largo de la Guerra Fría se hizo reiteradamente presente en la política de EE.UU. con presidentes y candidatos preocupados que no sean vistos como siendo “muy blandos con los comunistas”. Por esta causa, algunos como John F. Kennedy y Lyndon Johnson acabaron escalando la guerra de Vietnam, mientras que otros como Jimmy Carter perdieron las elecciones. Es decir, más allá de la plataforma electoral demócrata y la visión de la fórmula Biden-Harris, lo más probable es que, aún venciendo, el margen que tendrán para relajar la actual tensión entre las dos mayores economías del mundo sea pequeño.

Es en ese contexto que el 15 de agosto altos funcionarios estadounidenses y chinos revisarán la implementación de su acuerdo comercial de Fase 1 por medio de una videoconferencia. A las tensiones conocidas, se adiciona que no sólo en el acuerdo original ya muchos analistas consideraron que contenía metas eran inalcanzables, sino que por el impacto de la pandemia global, la realidad ha sido mucho peor. Como detalla CNBC, China se había comprometido a aumentar sus compras de productos estadounidenses en unos 200.000 millones de dólares con respecto a los niveles de 2017, pero ha comprado menos de un cuarto de esa meta. El principal asesor económico de Trump, Larry Kudlow, sostuvo que igualmente “eran muy buenas cifras” y que no creía que las negociaciones fracasarían.

Pero a diferencia de el marco de seis meses atrás cuando se firmó el acuerdo, la disputa ya no se limita a lo comercial ni a lo económico. El fuerte discurso reciente del Secretario de Estado Mike Pompeo contra China expone los innumerables conflictos que se han desatado a partir del antagonismo mercantil. Algunos de estos, además, no meramente entre ellos—en particular en el Indo-pacífico.

En China las tensiones derivaron en el surgimiento de la diplomacia más dura del “Guerrero Dragón”. Algunos analistas consideran que su resultado ha sido perjudicial para China y que ha vuelto a posicionarse más de acuerdo a su tradición. Wang Wenbin, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, negó como afirmara Pompeo que “China quería convertirse en otro Estados Unidos” y que China sólo busca “promover las relaciones bilaterales a través de la coordinación, la cooperación y la estabilidad”.

Richard Haass, presidente The Council on Foreign Relations, en Project Syndicate alerta del peligro no sólo de una Guerra Fría entre Estados Unidos y China, sino de que se está al borde de una guerra abierta. Sostiene que hay que pasar por los comicios en EE.UU. y después “los dos gobiernos deberían iniciar un silencioso diálogo estratégico para desarrollar las reglas del camino para la relación bilateral”. Afirma que Estados Unidos deberá abandonar la idea de que puede fomentar un cambio de régimen en China, que, a su vez, “tendrá que aceptar que existen límites a lo que Estados Unidos y sus aliados tolerarán cuando se trata de actos unilaterales que buscan alterar el status quo en el Mar de China Meridional, Taiwán o con las Islas Senkaku”.

Es decir, lo que por ahora ninguno acepta cambiar.


* Profesor Adjunto del Departamento de Economía y Relaciones Internacionales, Facultad de Ciencias Económicas y del Programa de Postgrado en Estudios Estratégicos Internacionales (PPGEEI-UFRGS). Integrante del Núcleo de Estudios de los BRICS (NEBRICS-UFRGS) y Poder Global y Geopolítica del Capitalismo. aferrari@ufrgs.br

Alumno de MaestríadelPrograma de Postgrado en Estudios Estratégicos Internacionales (PPGEEI-UFRGS). Integrante del Núcleo de Estudios de los BRICS (NEBRICS-UFRGS) matheusibellib@gmail.com

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