Aunque el BCRA salga con todo a la cancha, habrá que recalibrar el plan

Ayer el problema no fue el clima global. El terremoto que provocó en los países emergentes la suba de la tasa de EE.UU. se apaciguó. Pero la calma no fue completa: en las pantallas de los operadores globales la Argentina continuó en rojo. La caída del peso y el momento de debilidad política del Gobierno sembró de dudas a los inversores, que desarmaron más posiciones y provocaron el desplome de todo tipo de activos argentinos. En Buenos Aires el nerviosismo se trasladó al dólar, causando una nueva corrida justo el día que el mundo volvía a la normalidad. Esa fue la razón que desconcertó tanto al Gobierno como a los actores del mundo financiero.

La semana pasada, cuando EE.UU. y el impuesto a las Lebac dispararon compras masivas de dólares, el BCRA aplicó todas las respuestas que tenía en su libreto: primero vendió todas las reservas que le demandaron pero sin dejar que suba el precio; después vendió e hizo correr el valor del billete y el tercer día le agregó una fuerte suba de tasas de 300 puntos. Después del fin de semana largo, el miércoles la presión continuó, y aunque tuvo menor intensidad, el precio siguió en alza. Ayer, después de otro sacudón en la tasa similar al anterior, llegó a $ 23, con una sola operación que lo hizo saltar 70 centavos sobre el minuto final de la rueda cambiaria.

La histeria del dólar no tardó en estallar. El Gobierno le dejó el comando de la crisis al BCRA, por decisión del Presidente, que reconoce que no hay en el resto de su equipo alguien que pueda decodificar y actuar frente a este tipo de conflicto. La factura que recibieron estos días los académicos del Central, no obstante, es que en la City no razonan ni se comportan como en Harvard. En los bancos se preguntan si lo que pasó ayer fue porque todo lo que usó el BCRA para apagar el fuego fue insuficiente, o porque el daño a la credibilidad ya desactivó por completo los instrumentos. El Central probablemente refuerce lo primero para tratar de recuperar algo de lo segundo. Por eso se espera que hoy salga con todo a copar la cancha. La Casa Rosada reza para que se supere esta minicrisis, aunque ya sabe que deberá recalibrar todas sus metas económicas.

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