Atar los cabos sueltos del dólar mientras sopla el vientito de cola

Los cambios en la operatoria del MEP y contado con liquidación dispuestas por la CNV flexibiliza cierto acceso y sigue saneando el mercado. Oportuno cuando el mercado de cambios respira y atento a un nueva caída de demanda de pesos

La paz cambiaria que logró la fuerte acción del Banco Central (BCRA) y las agencias oficiales en diciembre quedó en jaque durante las fiestas de Fin de Año.

Pero rápidamente, en las primeras ruedas del 2021las chispas se sofocaron con más de la misma medicina de intervención y liquidación de bonos.

Enseguida ayudaron las mayores liquidaciones del campo. Precisamente, el Banco Central logró comprar u$s 200 millones, una suma inédita desde 2019.

Intentó hacerlo ya entre Navidad y Año Nuevo, pero un paro de cargueros fluviales demoró las liquidaciones de exportaciones del agro, que como había anticipado El Cronista se avecinaban para estas fechas.

El ímpetu liquidador de estas jornadas podría recaer con el lock out de comercialización en protesta por las restricciones a las exportaciones de maíz.

Pero el impulso fue aprovechado por la CNV para terminar de sacarle las arrugas al mercado de cambios.

El titular de la CNV, Adrián Cosentino, viene poniendo en marcha dos cosas. Por un lado, un "saneamiento" de la operatoria de bonos para limpiarlo del negocio y de un sobregiro en las transacciones con dólares. Formalmente, busca acotar riesgos de apalancamiento.

En los hechos, contribuye a frenar una escalada del dólar.

Lo ha logrado durante 2020. Según su criterio, quedan pocas "arrugas" para planchar.

En esa línea es que la CNV redujo el parking de bonos para la operatoria del dólar MEP, a la vez que introdujo restricciones para las operaciones de contado con liquidación. Básicamente, cortó uno de los "rulos" de arbitraje de compra en una versión y venta por el otro.

Y para el Gobierno es relevante hacerlo antes de que enfrentar una potencial caída de demanda estacional de pesos, que podría venir entre mediados de enero y principios de febrero.

Cuando esto sucede, crece la demanda de dólares. Y para el caso, es mejor tener todos los cabos atados.

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