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Argentina, Venezuela y los Derechos Humanos

La permanente erosión a la que se vio sometida la democracia venezolana ocurrió a la vista de todos. Cuando en marzo de 2013 fallecía, Hugo Chávez dejaba un país que, habiendo despilfarrado los ingresos que el alto precio del petróleo le había proporcionado, no había logrado superar los enormes problemas sociales y económicos, llevando a una inflación, escasez y estancamiento que el gobierno de su delfín Nicolás Maduro no ha hecho sino agravar.
Hugo Chávez, al igual que Maduro y otros líderes latinoamericanos, comparten una visión instrumental de la democracia: defienden las elecciones como fuente de legitimidad pero, al mismo tiempo, erosionan los frenos y contrapesos republicanos. En el mientras tanto, Venezuela descendió en el índice elaborado por Freedom House: en el 2002 rankeaba en los 59 puntos, en 2013 lograba 38. El índice otorga puntajes de 0 (un régimen autoritario cerrado o totalitario) a 100 (muy democrático). El puntaje medio de América Latina para este período estaba en alrededor de 66.
Durante estos años, Amnistía Internacional manifestó su preocupación por la situación de los derechos humanos en Venezuela, denunciando la espiral de violencia, el acoso a periodistas y el abuso y violación de los derechos humanos. La declaración de la vicepresidenta en la cumbre de la CELAC no hace sino poner en palabras algo que muchos sabíamos: durante los años del Proceso, Venezuela colaboró con muchos argentinos que debieron exiliarse y fueron organismos como la CIDH los que dieron luz en una época tan oscura de nuestra historia. Habiendo vivido aquellos años, nos lega un compromiso que no puede resignarse ni limitarse a la mera demagogia, menos aún, callarse por intereses transitorios. Las violaciones a los derechos humanos y a las libertades básicas deben ser denunciadas. Ni aclamadas ni aplaudidas. Es hora de que América Latina levante su voz y, por respeto a su pasado y también a su futuro, reclame al presidente venezolano por la supervivencia de la propia democracia.

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