Analítica: encontrar patrones más allá de lo obvio

No es una novedad decir que nos encontramos rodeados de dispositivos que producen datos constantemente. El desafío se centra, entonces, en entender el mundo de datos en el que vivimos, esos que, en gran parte, se gestan sin que seamos consciente de ello. Comprenderlos es una invitación a poder tomar conclusiones relevantes y capitalizarlo en decisiones clave.

El sector privado fue el primero en adelantarse a esta tendencia que, dejemos claro, no radica sólo en almacenar datos, sino en relacionarlos entre sí para sacarles provecho. Porque se están respondiendo preguntas que antes se contestaban con intuición, como también otras que previamente no se podían llegar siquiera a plantear.

Los cuestionamientos son dependientes del universo en el que estemos insertos. La industria de la música se posiciona como una de las pioneras en este sentido donde los consumidores empiezan a tener más poder. La producción on demand lleva, por ejemplo, a que las giras se organicen teniendo en cuenta –a partir de la analítica- los países en donde residen quienes más escuchan y siguen al artista en cuestión.

Otro de los grandes desafíos de la irrupción de esta tecnología se centra en buscar patrones más allá de lo obvio. Para eso es necesario conjugar distintas variables; las combinaciones, al igual que los resultados, pueden ser infinitas. La mayoría de las grandes empresas que cuentan con grandes volúmenes de datos ya están capitalizando estas alternativas. No sólo para conocer más a sus públicos, sino también para detectar fallas operativas o fraudes: dilucidar comportamientos anómalos gracias a la información conseguida a partir de la utilización de sus redes y transacciones.

Las empresas no son las únicas que pueden beneficiarse. La sociedad debiera ser uno de los grandes acreedores de los frutos de la analítica. Y, en este sentido, los Estados cuentan con una oportunidad única. Como grandes almacenadores de datos, pueden trabajar en pos de la equidad. Mapear pobreza, analizar en qué lugares se requiere mayor asistencia y presencia, son algunas de las tantas alternativas que prevalecen.

Para que la infinidad de implementaciones puedan concretarse es necesario involucrar también a las instituciones educativas. El desafío es formar profesionales para posiciones laborales que todavía no existen, pero que serán indispensables en los próximos años. A nivel nacional, el ITBA es uno de los primeros en anticiparse a satisfacer esta necesidad futura gracias al lanzamiento de la Licenciatura en Analítica Empresarial y Social.

El objetivo radica en generar graduados que entiendan tanto de modelos de negocios como de métodos de análisis de información para poder aplicar las conclusiones arrojadas. Estos dos conocimientos (los de marketing y los científicos) siempre existieron, pero hasta ahora no habían sido combinados. Y el compromiso académico se centra en integrarlos. Esto conllevará a una nueva forma de encarar los procesos de decisión y entender problemas empresariales y de la sociedad.

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