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Aerolíneas Argentinas: hacia un crecimiento responsable

La llegada del séptimo Airbus 330-200 resultó un hito en la historia de Aerolíneas Argentinas, ya que reemplazará a un avión que lleva 21 años en actividad en las rutas internacionales. Pero también creó un reto, debido a que detrás de este nuevo avión -que fue recibido directo de fábrica- hubo contratos firmados que era necesario honrar, y existía un grado de incertidumbre sobre la manera en que se financiarían, ya que las fuentes para hacerlo eran realmente escasas.
Existen varias formas de financiar la compra de un avión. La primera supone el acceso al mercado de capitales, ya sea para cotizar en una bolsa de valores o para poder emitir un bono (en esta industria adicionalmente a los bonos que emiten las compañías, existe el EETC Enhanced Equipment Trust Certificate, donde bajo un pool de aviones como colateral, se emite la promesa de pago futuro).
Otras formas son, trabajar directamente con bancos; acceder a las conocidas ECAs (Export Credit Agencies) o financiarse vía lessors. La última manera es financiarse directamente con los fabricantes, siendo esta la opción más costosa ya que ellos no se dedican a financiar la compra, a pesar de que en la mayoría de los contratos incluyan una cláusula en donde si el comprador no consigue alguna otra alternativa, ellos dan una solución vía un Back Stop Financing.
De todas estas opciones, tanto la del acceso al mercado de capitales, como el ingreso a las ECAs son nulas para Aerolíneas. Esto por la simple razón de que no tenemos balances auditados al día y no contamos con acuerdos internacionales ratificados como el de Cape Town. El acceso a los bancos comerciales, por su parte, es una opción muy limitada por el momento por no contar con las cuentas al día y no tener alguna garantía como colateral, la cual traería adicionalmente un costo mayor.
Por todo esto, financiarse con fabricantes fue la forma que Aerolíneas eligió para comprar dos aviones de largo alcance el año pasado, por unos u$s 100 millones cada uno aproximadamente.
Pero si bien esta situación heredada era desventajosa para la compañía, hace unos días Aerolíneas terminó de recorrer un camino que empezó hace siete meses. Primero viajó a la conferencia mundial de finanzas de la Industria de la Aviación y se contactó con todos los actores del mercado. Luego, negoció duro y elevó al Directorio diferentes propuestas. El resultado fue un cambio en la forma en la cual financió la compra de su más nuevo avión la semana pasada. Y no solo eso. Mejoró además las condiciones del financiamiento acordado el año pasado para la compra de los dos aviones de largo alcance reduciendo el costo financiero a la mitad.
De acá en más, y por 8 años, se pagarán tasas fijas de entre 6,23% y 6,34% por estos 3 aviones y se ahorrarán varios millones de dólares en intereses.
Adicionalmente y como parte del mismo acuerdo por u$s 280 millones, cerrado con PF Airfinance, el brazo financiero del Lessor General Electric Capital Aviation Services (GECAS), se aseguró la financiación de otro Airbus A 330-200 nuevo que llegará en octubre y de 3 aviones Boeing 737-800 a recibir en 2 años.
Esta mejora en las condiciones de financiamiento ayuda a Aerolíneas a tener nuevos aviones y que sus pasajeros vuelen mejor. Pero sobre todo, ayuda a construir un camino de credibilidad financiera para el Grupo, en su objetivo por hacer la empresa sustentable, por continuar bajando los subsidios que recibe del Estado y por continuar escribiendo la historia que comenzó hace 65 años para lograr más conectividad entre los argentinos y con el mundo.