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Acuerdos del Ejecutivo y la CGT determinan si habrá populismo o competitividad

En una semana de definiciones coincidente con el Coloquio de IDEA, el Poder Ejecutivo define su estrategia con la CGT y compromete las futuras negociaciones de salarios. Seguirá el modelo populista donde los sindicatos propician sus aumentos en base a la presión del paro general, de la huelga salvaje y de la puja por la distribución del ingreso, o ingresaremos a un nuevo modelo donde la esencia de todo diálogo y de toda negociación sea la productividad, la búsqueda de resultados en cantidad y en calidad, la competitividad y el regreso al mundo real.


La economía, la industria y los servicios, las economías regionales, la agroindustria, el campo a través de la producción agropecuaria, el turismo y todas las actividades que agreguen valor, deben partir de la premisa de que nuestros costos no son competitivos, que los subsidios y las políticas ‘K’ en materia de desarrollo, nos convirtieron en víctimas del subdesarrollo, basadas en una fantasía que nos llevaba indeclinablemente a la catástrofe a la venezolana.


Si volvemos a operar dentro de la economía con crecimiento y desarrollo, a nivel del mercado interno, en la región y dentro del mercado global, debemos abandonar la pubertad, asumiendo que el Estado nos dejará operar con claras reglas de juego, en donde aún están pendientes la reforma fiscal, la eventual reforma previsional y de la atención de la salud, y la reforma educativa. En este marco, si existen reformas estructurales, también habrá que reformar íntegramente la legislación laboral, construyendo sobre lo ya construido, simplificando los sistemas, fortaleciendo el trabajo registrado y combatiendo sin cuartel a la economía laboral clandestina, heredera de la economía en negro privada y pública.


En materia laboral, la transformación es significativa:


1 El modelo rígido de categorización en departamentos estancos dentro del cual cada persona tiene una tarea o función restringida e inamovible, se debe transformar en roles basados en la polivalencia funcional y en la multiprofesionalidad, dotada de la capacitación requerida para asegurar la idoneidad;


2 La jornada de horas fijas y predefinidas, con límites y pautas ancladas en normas de la década del treinta del siglo pasado, debe ser reemplazada por jornadas flexibles (flex time), por jornada partida o adaptada a las necesidades operativas (part time), o la jornada intensiva (full time) o con la jornada promedio o por un adecuado intercambio entre disponibilidad y descanso;


3 Los descansos extensivos totalmente desvinculados de la modalidad de trabajo o de la forma de organizar el trabajo, debe adecuarse a cada sistema, en forma armónica y coordinada ponderando la productividad y los mejores costos;


4 Los ajustes de ingresos en base a la inflación a la presión sindical y a la huelga salvaje debe dar lugar y espacio al salario que deberá basarse en los resultados, en el rendimiento, en el logro de los objetivos, y por ende en la productividad y en la búsqueda de costos competitivos;


5 El despido asociado a multas duplicaciones y contingencias creadas para luchar contra la economía clandestina, aplicada a la economía formal con abusos insólitos han transformado a la litigiosidad como uno de los estigmas que creó nuestro sistema vigente y que debe dar lugar a una justicia rápida, sumaria, sin trampas y creaciones fantasiosas que han hecho perder el sentido más elemental de la seguridad jurídica;


6 La negociación colectiva contaminada por la pérdida de la cultura del trabajo y con la inflación, debe dar espacio a cláusulas que aseguren la meritocracia, el rendimiento de la producción, y los objetivos en base a la colaboración dentro de la comunidad productiva.


El proceso de transformación impone a las empresas locales un esfuerzo singular en donde también se salga a competir utilizando los mejores recursos, mejorando la productividad, reemplazando las condiciones de la inflación y la ineficiencia, por las mejores prácticas internacionales asociada a la mejor tecnología.
No habrá competencia sana si quién está atrasado se victimiza, sin afrontar el desafío que impone a la producción insertarse en el mundo globalizado.

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