Acuerdo amplio opositor, una idea de la UCR para salvar su interna pero rechazada por el PRO y UNEN

Aunque fue largamente anunciado, el acuerdo entre Mauricio Macri y Elisa Carrió modifica el tablero político ya conmovido por la muerte de un fiscal que denunció a la Presidenta de la Nación y obliga especialmente a las fuerzas opositoras a acelerar el proceso de definiciones. Las mayores expectativas están dirigidas hacia la UCR, con una amplia estructura nacional y columna vertebral del frente Amplio UNEN (FAU) pero dividida por los apoyos hacia Macri, Sergio Massa o a los candidatos propios. Es por eso que el veredicto sobre la política de alianzas que saldrá el 14 de marzo de la Convención Nacional, máximo órgano partidario, será clave en el proceso de reconfiguración de todo el espacio opositor.

El problema es que el debate que pretenden llevar las máximas autoridades del centenario partido a la reunión que se celebrará en Gualeguaychú dentro de 40 días parece de antemano destinada al fracaso. El titular del Comité Nacional, Ernesto Sanz, y el jefe de bloque de los senadores, Gerardo Morales, propondrán que la UCR conforme un acuerdo amplio opositor, para participar en las primarias presidenciales del 9 de agosto con Macri y Massa, algo que rechazan de plano tanto el PRO como el resto de los socios del FAU y los correligionarios encabezados por Julio Cobos y Ricardo Alfonsín.

El propio Sanz lo reconoció ayer, tras celebrar el nuevo frente anunciado el sábado por el jefe de Gobierno porteño y la titular de la Coalición Cívica. Voy a trabajar para que mi partido forme parte de un acuerdo amplio de la oposición, dijo.

Desde UNEN, en cambio, llovieron las críticas a ese acuerdo. Ni con Macri, ni con Massa, dicen en el socialismo, Proyecto Sur y Libres del Sur. Y recuerdan que los candidatos presidenciales del espacio son Hermes Binner y Julio Cobos.

En la misma línea, el ex vicepresidente insiste con que se respete el acta constitutiva firmada el 22 de abril que dicen que están en el FAU y se tenga en cuenta la opinión de sus miembros. Y Alfonsín también fue claro: La propuesta de ir a una interna entre UNEN y el PRO es inviable porque el Frente Amplio no va a aceptar sumarse. Y además, todos saben que el PRO y el Frente Renovador se repelen, dijo ayer.

Como si fuera poco, los voceros habituales del PRO se encargaron de remarcar que no están dispuestos a ir a una interna con Massa.

Es por eso que la idea de las autoridades radicales parece destinada a evitar una ruptura partidaria, más que a impedir una división opositora que abra paso a una nueva victoria del oficialismo. En rigor, la mayor interna se da entre Sanz y Morales, los dos dirigentes con mayor peso dentro de la estructura radical. Sanz preferiría cerrar un acuerdo con el PRO y Carrió, mientras que Morales llegó a un entendimiento con Massa para postularse a gobernador en la provincia de Jujuy. La buena sintonía entre ambos es tal que el ex Intendente de Tigre le pidió al jujeño que lo acompañe en la fórmula presidencial.

Las lenguas filosas del radicalismo aseguran que si hubieraacuerdo entre Sanz y Morales, el debate ya se hubiera saldado y la discusión en la Convención Nacional sería una formalidad propia de un partido con vocación orgánica e institucional.

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