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ART: vamos en la dirección correcta con la nueva normativa

Los empresarios, como el resto de las especies, repetimos lo que nos da felicidad, lo que nos da beneficios, y dejamos de hacer lo que nos desagrada, nos da angustia y genera pérdidas. Las ganancias para una empresa son los incentivos, es la forma en que medimos lo que hacemos; pero para muchos industriales de grandes y pequeñas industrias, la razón por la cual trabajamos, la razón por la cual empleamos personal, es porque nos gusta lo que hacemos, nos da satisfacción.

En los últimos años y cada vez mas, sin embargo, emplear personal se ha convertido en un problema. Cada persona que empleamos, en lugar de traernos placer por la posibilidad de traer felicidad a una familia y de ese modo sentirnos que estamos utilizando nuestras capacidades para hacer el bien generando trabajo, en realidad es un posible problema. Por eso, lo que estamos haciendo los empresarios hoy, los ‘entrepreneurs‘ como los llaman ahora, es todo lo posible para no aumentar los problemas.

Cada persona que empleamos es un conflicto en potencia, de costo infinito, que mata al pequeño entrepreneur, le quita fondos para desarrollo al mediano, y sube los costos de las empresas grandes, que cuando trasladan al precio se vuelven no competitivos. Simplemente hacen más caro vivir en nuestro país. Esto para mí es la génesis de los problemas del empleo en Argentina.

Hoy a empresas como las nuestras se nos reclama que bajemos los costos, pero nuestros costos –medidos por lo que podemos hacer nosotros, que es tantas horas hombre trabajadas por kilo producido– son buenos. Lo que es caro es todo lo de alrededor, inclusive el costo de las ART, producto de la alta conflictividad con la que se enfrentan.

Por eso creo que el gobierno esta encarando el problema bien de frente, tomando el toro por las astas, a través del Ministro Triaca, a través del Congreso y del DNU del presidente Macri. Y estoy seguro que los sindicatos, la CGT, aprueban estas medidas porque ellos también sufren las consecuencias de los incentivos que tiene la ‘industria del juicio‘.

Los alicientes hasta la semana pasada eran para generar conflictos. ¿Por qué? Porque se pagaba de forma totalmente ilógica al perito médico de acuerdo al daño que él certificase. Y esto, por supuesto, incentivaba a que los montos pedidos fuesen exorbitantes. También el abogado de parte (del empleado), cobraba según el monto reclamado en el juicio, y si lo perdía no tenía ningún costo (de todos modos no son muchos los casos en los que pierden). Y tercero, con el simple paso del tiempo, los montos se iban inflando por una mala interpretación de lo que es la inflación, los aumentos de sueldo y la tasa de interés (a pesar de que todos en el país, conocemos muy bien que estos valores no se suman).

No creo en un sistema que no tenga justicia y se deje desamparado al empleado. Pero si creo en un sistema de justicia que promueva la disminución de la conflictividad, que no atente contra el bien general y genere desempleo sistémico; y a la vez que salvaguarde los intereses de los argentinos.

No creo justo un sistema que no tenga costo para el empleado aun si pierde el juicio por ser falsas sus declaraciones. Estas malas acciones hacen que los perjuicios para las empresas demandadas las conviertan en no rentables. Generan desocupación sistémica.

Y además, hacen que los juzgados exploten de juicios y no puedan resolver los verdaderos casos de injusticia. Hoy como consecuencia, las empresas grandes están casi todas en manos de empresas extranjeras, ya que las compran casi regaladas porque muchos empresarios se han quedado sin aire. Ya no tienen un empresario argentino al mando que las aprecie y quiera lo mejor para su gente, su industria y su país.
Reitero nuevamente: creo, que esta es una medida muy correcta.