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A la gobernadora que reina en las encuestas le llegó la hora de conseguir financiamiento

Imagen de FERNANDO GONZALEZ

FERNANDO GONZALEZ Director Periodístico / Twitter @fgonzalezecc

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María Eugenia Vidal, junto a Grindetti y Lacunza

María Eugenia Vidal, junto a Grindetti y Lacunza

Muy pocos pensaban que iba a ganar las elecciones y a convertirse en gobernadora el 25 de octubre pasado. Y mucho menos que hoy sería la dirigente más popular de la Argentina. Pero es así. María Eugenia Vidal aventaja en todas las encuestas de imagen al resto de sus colegas del poder, desde Mauricio Macri y Gabriela Michetti a Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Cristina Kirchner. No la afectaron ni la triple fuga de la primer semana de enero ni la separación de su marido. Tampoco los paros docentes, las huelgas de médicos o los robos y secuestros, que continúan en las zonas liberadas que los bolsones sobrevivientes de aquella maldita policía dejan en los barrios más ásperos del territorio bonaerense. Pero la chica a la que los peronistas subestimaban y llamaban Heidi antes de ser derrotados, transmite algo misterioso que lleva al Presidente a tenerla a su lado en cada anuncio importante.

El desasosiego de Vidal arranca a la madrugada. Un rato antes de mandar a los hijos al colegio y de salir hacia la gobernación de La Plata. A esa hora le pasan el parte de seguridad y es raro el día en que no haya muertos por robos en la provincia más extensa de la Argentina. A ese mazazo diario todavía le cuesta acostumbrarse y suele llamar o visitar a las familias de las víctimas sin darlo a publicidad. Pero este fin de semana fue diferente. Llegó ayer de los Estados Unidos, adonde fue con su ministro de Economía (Hernán Lacunza) a buscar inversiones. Buenos Aires necesita gas, agua potable, cloacas, más hospitales y más escuelas. Y para financiar la infraestructura que falta son imprescindibles los capitales. La gobernadora le dijo a El Cronista que este año vendrán unos 1.500 millones de dólares. Es una cifra importante pero harán falta mucho más dinero y muchas decisiones acertadas para que las demandas urgentes de los bonaerenses encuentren respuesta. Tal vez así esas encuestas que hoy asombran a todos puedan mantenerse en el tiempo.

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