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A la Argentina le sirve más estar en la vidriera de Washington que una promesa borrosa de Trump

Washington es una de las grandes vidrieras de la política internacional, potenciada aún más desde la llegada de Donald Trump al poder. Por eso para Mauricio Macri, la visita que comenzó anoche se transformará en una oportunidad única para marcar la posición que quiere alcanzar la Argentina a nivel global. El presidente estadounidense no eligió las circunstancias inmediatas en las que se realizará el encuentro, pero sí ejerció una opción política: al decidir que sea el primer mandatario latinoamericano en visitar la Casa Blanca, le otorgó un status privilegiado como interlocutor. Horas después de que Venezuela anunciara su retiro de la OEA, Macri podrá capitalizar con más fuerza su idea de que sus decisiones económicas más duras se orientaron a evitar una crisis como la que sacude por estas horas al régimen de Nicolás Maduro.

Para la Argentina, sin embargo, la oportunidad de potenciar la relación bilateral no se da en un momento fácil, ya que Trump está serruchando varios pilares de su tradicional política comercial. EE.UU. decidió sacrificar su histórica buena relación con sus dos vecinos y socios, México y Canadá, con tal de mostrarse firme en la defensa de los intereses económicos de las empresas y los trabajadores estadounidenses. El Nafta, el acuerdo comercial sobre el que se construyeron varias cadenas de valor que operan en los tres países, está pronto a derrumbarse. En ese contexto, abrir expectativas por un aumento del intercambio o por levantar la veda para los limones, el biodiesel o la carne, aparecen como objetivos más que complejos.

El otro flanco que busca Macri, la atracción de inversiones que le den solidez a la normalización argentina, quedará sometido al contraste inevitable de la ambiciosa reforma tributaria que ayer mismo lanzó la administración Trump. La reducción del impuesto a las ganancias que pagan las empresas en EE.UU, de 35% a 15%, será un imán para la reinversión de fondos. Si el proyecto pasa el Congreso (algo que está por verse), la Argentina tendrá que ofrecer buenos incentivos para lograr que las empresas americanas elijan venir al país en lugar de expandir sus instalaciones locales.

En definitiva, es probable que a Macri le sirva más pasar un día en la vidriera estelar de Washington que los potenciales beneficios que pueda generar el diálogo en el Salón Oval. A menos, claro está, que su anfitrión desate algún capítulo más del impredecible efecto Trump.

 

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Comentarios2
Edgardo Davila
Edgardo Davila 27/04/2017 11:56:42

So light....

Juan Barreiro
Juan Barreiro 27/04/2017 09:13:13

No es el primer presidente latinoamericano en reunirse con Trump. El 24 de febrero pasado el Presidente de Perú estuvo en la Casa Blanca.