Opinión

2027: ¿qué significa éxito para la gestión libertaria?

Argentina enfrenta un problema fiscal y monetario de carácter simultáneo, lo que descarta al "gradualismo" y obliga al "shock".

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La esperanza sin racionalidad es la utopía de los tontos: si a la misma no se la alimenta con decisiones concretas y cotidianas, se reduce a filosofía inerte. 

Este es el gran desafió de los argentinos que votaron cambio: convertir a la utopía liberal en realidad tangible y para ello es necesario definir el éxito de cara al 2027 sabiendo que para entonces seguiremos estando muy mal a nivel económico aun haciéndolo todo bien desde el comienzo.

Un drama económico histórico. La herencia que asume este flamante gobierno es la más dura desde el retorno a la democracia. La economía: 

  1. Un riesgo país al borde del default;
  2. Un Banco Central sin un solo dólar;
  3. Un país con un 142% de inflación acumulada anual y hacia adelante fácilmente en torno al 250% como mínimo; 
  4. Un país con una deuda total de aproximadamente 500.000 millones de dólares;
  5. Una relación con el FMI rota;
  6. El nivel de pobreza en máximos de las últimas décadas;
  7. Una economía en clara recesión y con una crónica incapacidad de crecer.

¿Cómo se define el éxito del próximo presidente? Si este gobierno pudiera llevar a la inflación al 20% anual para el 2027, ¿qué conclusión sacaría el votante medio? 

¿Cómo se define el éxito del próximo presidente?

Para un votante racional, poder llevar a esta Argentina a una inflación del 20% en 2027 sería un formidable éxito, pero dada la desprolija ansiedad del votante medio, no queda claro que una Argentina en 2027 que se siga viendo mal, pero mucho menos mal que la del 2023, sea una condición necesaria como para premiar la gestión. 

Por lo tanto, no solo es importante ser sincero a la hora de definir con precisión la herencia con la que se arranca, sino también el manejo de expectativas de una sociedad que en 2027 ni se va a acordar de los dramas que se heredaban en 2023 y mucho menos de sus responsables. Es de sustancial importancia definir claramente qué significa ser exitoso para 2027, dado que Argentina va a seguir siendo un país todo roto y aun haciéndolo todo bien.

Política fiscal y monetaria en absoluta dependencia

La situación que hereda este flamante gobierno es tan compleja que hace que la relación entre la realidad fiscal y monetaria de la Argentina esté totalmente mancomunada una con otra. 

Por un lado, el drama de pasivos remunerados del Banco Central genera vía intereses un enorme déficit cuasifiscal, cerca de 10% de PBI. Por otro lado, para que esta bomba de pesos se frene, entre otras cosas, es esencial generar un recorte de gasto público de 5% de PBI, que desinflacione a la Argentina fuertemente a dos años vista. 

Queda claro, entonces, que Argentina enfrenta un problema fiscal y monetario de carácter simultáneo, lo que descarta al "gradualismo" y obliga al "shock". O se arregla todo de golpe en el "round 1" o no se arregla nada y la misma dinámica de la economía se devora al flamante gobierno. 

El peronismo es muy consciente de la herencia que deja y a la vez conoce perfectamente lo desmemoriado que es el votante argentino a la hora de castigar presidentes.

El inventario y lo que se viene

Mauricio cometió el grave error de no hablar claro respecto a la herencia que recibía. Bastó una sequía en 2018 para que se dieran vuelta todos los fundamentos y desde allí comenzó un derrotero que no paró hasta hoy mismo. 

Es clave definir exactamente para los argentinos el estado actual de cosas frente a un país quebrado en toda dimensión imaginable. Cuanto antes se permita la corrección de precios relativos y el ajuste de tarifas, mejor. 

La estanflación va a ser una característica distintiva de la economía que se nos viene.

Pero, a la vez, estas correcciones van a generar saltos muy fuertes en el precio de todos los bienes de la economía. Antes de que baje la inflación va a subir muchísimo. Antes de crear nuevos puestos de trabajo el desempleo se va a incrementar muchísimo. Por lo tanto, la estanflación va a ser una característica distintiva de la economía que se nos viene por los próximos dos años al menos.

A una sociedad que está totalmente agobiada y cansada se le va a pedir paciencia y que vuelva a aguantar otra maratón que será tan dura como la que ya viene corriendo. 

La buena noticia es que, si se hacen las cosas bien, puede haber esperanza para los próximos años, algo que se perdió en el argentino de a pie. Me preocupa si el votante va a tener la suficiente resistencia y perseverancia para bancar a un gobierno que hereda la peor situación económica de los últimos cuarenta años y en donde no va a poder mostrar buenos resultados al menos por los primeros dos años de gestión.

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