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El uso de estufas para calefaccionar ambientes es una práctica común en muchos hogares de Colombia, especialmente en zonas donde las temperaturas descienden durante ciertas épocas del año. Sin embargo, no todos los sistemas de calefacción son igual de seguros, y algunos pueden representar un riesgo silencioso si no se utilizan correctamente.

El monóxido de carbono es un gas altamente peligroso que no tiene olor, color ni sabor, lo que dificulta su detección sin equipos especializados. Se genera cuando materiales como gas, leña, carbón o kerosene se queman de manera incompleta, algo que puede suceder en estufas defectuosas o mal instaladas.

En este contexto, la presencia de estufas que liberan monóxido de carbono dentro del hogar se convierte en una amenaza seria para la salud. Comprender cómo funcionan estos equipos, cuándo se vuelven peligrosos y qué medidas tomar es clave para prevenir intoxicaciones.

Qué estufas liberan monóxido de carbono en los hogares y por qué representan un peligro

Las estufas a gas, a leña, a carbón o a kerosene pueden generar monóxido de carbono durante su funcionamiento. Sin embargo, el problema no radica en el tipo de estufa en sí, sino en las condiciones en las que opera. Cuando hay una combustión incompleta, ya sea por falta de oxígeno, fallas en el equipo o mala ventilación, este gas puede liberarse dentro del ambiente.

Una estufa en mal estado puede liberar monóxido de carbono sin generar señales visibles ni olor en el ambiente. (Fuente: Freepik)
Una estufa en mal estado puede liberar monóxido de carbono sin generar señales visibles ni olor en el ambiente. (Fuente: Freepik)

El riesgo aumenta en espacios cerrados o mal ventilados, donde el monóxido de carbono se acumula rápidamente. A diferencia de otros gases, no produce irritación ni señales inmediatas, por lo que las personas pueden inhalarlo sin darse cuenta, lo que lo convierte en una de las causas más peligrosas de intoxicación doméstica.

Prohíben las estufas que liberan monóxido de carbono: lo que se debe saber

Las estufas aptas no están prohibidas en los hogares, pero bajo ningún punto deberían liberar monóxido de carbono en el interior. Si un equipo emite este gas hacia el ambiente, se considera que está funcionando de manera incorrecta y, por lo tanto, no es seguro utilizarlo en esas condiciones.

En estos casos, lo recomendable es suspender su uso de inmediato y realizar una revisión técnica. Mantener una estufa que libera monóxido de carbono sin repararla o reemplazarla implica un riesgo grave, ya que la exposición prolongada puede generar consecuencias severas para la salud e incluso la muerte.

El uso de braseros o carbón en interiores incrementa el riesgo de intoxicación. (Fuente: Shutterstock)
El uso de braseros o carbón en interiores incrementa el riesgo de intoxicación. (Fuente: Shutterstock)

Cómo prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono en el hogar con estufas seguras

La prevención es fundamental para evitar accidentes relacionados con el monóxido de carbono. Una de las medidas más efectivas es asegurarse de que las estufas estén correctamente instaladas y reciban mantenimiento periódico por parte de profesionales capacitados. Además, es clave garantizar la ventilación de los ambientes, incluso en días fríos.

Otra recomendación importante es evitar el uso de braseros, hornos o cocinas como fuente de calefacción, ya que pueden incrementar el riesgo de acumulación de gases peligrosos. Incorporar detectores de monóxido de carbono también puede ser una herramienta clave para alertar a tiempo ante cualquier fuga y proteger la salud de quienes habitan el hogar.