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Dady Brieva: “Fui un error del sistema”

Junto a Oscar Martínez, protagonizó El ciudadano ilustre, una de las películas argentinas más taquilleras del año. Referente del humor popular, quedó en la línea de fuego por su militancia kirchnerista. Su postura sobre las drogas y la violencia de género, según el paso del tiempo.

Dady Brieva: “Fui un error del sistema”

El humorista popular, el tipo espontáneo y campechano, hábil para el remate rápido e inesperado, es –de repente– un hombre serio y cauteloso que mide a su interlocutora y, luego de unos minutos de evasivas y respuestas tibias, declara sin empacho: “Es que las entrevistas gráficas no me gustan nada”. Su incursión como conductor de programas periodísticos de radio y televisión le permitió conocer mejor la otra faceta del ejercicio dialéctico que se pone en juego en cada reportaje. Y no ahorra críticas: “Muchos hacen periodismo para periodistas. Tienen demasiado ego, preguntan para que los levanten en Twitter. Cuando yo entrevisto, lo hago desde lo que soy: bien curioso, a lo Midachi. Y nunca me falla. No sé si va a ser título, no soy estratégico ni pretendo hacerle pasar un mal momento a nadie. Eso de hacerle pisar el palito al otro, no me gusta”, se diferencia.

Recientemente fue su otra faceta, la de actor, la que lo llevó a sentarse del otro lado del micrófono para promocionar El ciudadano ilustre, la película que protagonizó junto a Oscar Martínez, bajo la dirección de Gastón Duprat y Mariano Cohn. El filme es un juego de contrastes que relata el regreso de un exitoso escritor cosmopolita a su tierra natal, un pueblo bonaerense signado por la hipocresía y los prejuicios. Una excusa para que Dady haga un viaje retrospectivo a su lugar de crianza, el barrio santafesino Villa María Selva, y desande el camino personal y profesional recorrido hasta hoy.

El ciudadano ilustre hace un retrato de la vida pueblerina donde se subraya mucho la doble moral de sus habitantes. ¿Te sentiste interpelado con respecto a tu historia personal?

Tengo en claro que los pueblos son de etiquetas cortas, rápidas. No se profundiza mucho. Existe la frase “De esto no se habla”, hay pactos de silencio e hipocresía porque todo se circunscribe a 30 ó 40 cuadras. El recién llegado hace la colimba, paga derecho de piso. Es mentira que todos son bonachones. Yo pude salir de eso. Fui un error del sistema. Mi mamá me ayudó mucho a que no me quedara ahí.

¿Y cómo te sentís ahora, cada vez que volvés a Santa Fe?

La vida de mis amigos que se quedaron en el barrio es muy distinta a la mía. Y como no estoy más ahí, se cae en lugares comunes. Siempre me preguntan: “¿Extrañás Santa Fe?”. Y, la verdad, no. “¿Qué es lo más lindo que tiene Santa Fe?”. Cuando me voy, respondo. Porque cada vez que vuelvo, no encuentro nada de lo que tuve: mi casa no es mi casa, mi calle no es mi calle. Sin dudas, no me pasa los mismo que a La Sole (NdR.: Soledad Pastorutti) con Arequito... Eso es lo que más les cuesta entender a los tipos del pueblo. Y lo viven como una traición. Pero, al mismo tiempo, ellos mismos te hacen ver que no sos más de ahí. “Ah, ¿qué te hacés, ahora no tomás más Fernet?”. “¿Te acordás de mí? Yo soy el hijo de la portera. Te olvidaste, ¿no? Claro, ahora comés con Mirtha Legrand...”.

A tu personaje en la película, Titi, se lo presenta como un tipo campechano que se termina revelando extremadamente arcaico y violento. ¿Reconocés algún resquicio machista en vos?

Titi es el típico poderoso de pueblo. Hay muchos así, con mucha agresividad y violencia contenida, algo de homofobia y homosexualidad reprimida. He trabajado mucho sobre mi persona para terminar con esas cosas. Entendí que no tengo ningún derecho a decirle a una mujer “¡Qué lindas tetas tenés!”. Pero hasta que apareció #NiUnaMenos, pensaba que no estaba mal. Soy de una generación en que, como decía mi mamá, las mujeres eran “mujeres del silencio”. Pero en el último tiempo se ha desnudado todo un sistema enquistado de comportamiento masculino y femenino. Todo eso lo fui trabajando y hoy tengo una mirada sobre la vida y sobre mí bastante más femenina. Me empecé a poner en el lugar de la mujer. Es tan sencillo como eso, porque si lo profundizamos más lo intelectualizamos.

Dijiste que tu mamá fue la que te impulsó a salir de Santa Fe. ¿Siguió siendo una figura influyente en tu vida?

Sí, pero ella ha sufrido una gran desvalorización. Mi papá era policía y mi mamá trabajaba de profesora de serigrafía. Eran los años ‘50: ella se tomaba el Chevallier por la ruta 11, había un teléfono cada 10 cuadras, de esa época hablo. Y mi papá se la llevó a vivir a un pasaje y mi vieja dejó todo para ser ama de casa. Ella habrá pensado: “Cuando tenga hijos, voy a tratar de que alguien zafe”. Y ahí me apuntaló a mí. Esto es generacional. El hombre se ha fortalecido desvalorizando a la mujer. Si tuviste un padre desvalorizador y una madre desvalorizada, lo más probable es que repliques ese modelo con tu familia. Es algo muy terrible. Y por eso hay que cortarlo.

Estuviste casado casi 30 años y rearmaste tu vida con una mujer más joven. ¿Sentís que sos distinto como compañero?

Sí, claro. Inclusive lo charlo mucho con Evelia, mi exmujer, que este año se recibió de psicóloga. Lo hemos analizado mucho. Esa modalidad era lo que había: pudimos entenderlo así y sanarlo. Tenemos una muy buena relación, aunque no es que pasamos Navidad todos juntos. Mis hijos mayores son padrinos de los menores. En mi trato con los chicos, el amor es el mismo. Tal vez, en lo cotidiano, hoy soy un padre más presente que antes. He ido al colegio de mi hijo menor a pasar el Family Day, por ejemplo, cosas que antes no hacía.

Alguna vez revelaste que fuiste muy abierto con respecto a la experimentación con drogas. ¿Cómo encarás el tema con tus hijos?

Sucede que el tipo que ha sido ciertamente abierto, o a quien le ha tocado vivir o jugar de determinada manera, siempre queda en el pasado porque está fuera de término. Todo va cambiando muy rápido. Así que he tratado de no ponerme la gorra pero tampoco ser Jim Morrison al lado de ellos. He laburado mucho sobre frases que a mis hijos les han quedado de tanto que se las repetí. Siempre les dije: “No te aburras de lo que te gusta”. Si te gusta el pollo, no comas pollo todos los días. Me parece que eso se va acomodando con el tiempo. Pero no soy seguro con nada, salvo arriba del escenario. Soy un tipo lleno de miedos. No se nota, porque lo sobrellevo. Dudo y me banco las dudas, las idas y las vueltas. Me reacomodo y me caigo. Por eso no me gusta pontificar.

Militancia y después

En los últimos años, Brieva pasó de ocupar el inofensivo rol de referente del humor popular a ubicarse en la línea de fuego con su fervorosa militancia kirchnerista en los medios. El hombre que dice aborrecer los dogmas quedó reducido a una sola dimensión: de un lado y del otro de la tan mentada grieta, lo quieren o lo detestan exactamente por las mismas razones. Sus convicciones han tenido impacto tanto en su figura pública como en su vida cotidiana. “En un momento, gracias al programa de radio, tuve 800 mil seguidores en las redes sociales. Después las usaba para informar sobre las giras, pero las abandoné porque no sé con quién hablo, con quién discuto. Tu foto no es tu foto, tu perfil no es tu perfil y lo más probable es que estés discutiendo con alguien que sólo quiere sacarte de las casillas. A mis hijos les han dicho barbaridades en las redes sociales. Y no me quejo, porque es lo mismo que otros le habrán dicho a Juan José Campanella o a Mirtha Legrand. Pero mis chicos ahora no quieren saber nada de política porque sufrieron mucho mi participación”, lamenta.

Tu mujer ha dicho que es apolítica. ¿Esa postura es compatible con tu militancia K?

Ella quiso decir que es apartidaria. Porque sí tiene una conciencia social muy presente y la protagoniza día a día en infinidades de cosas. Es una tipa muy observadora y lleva el peronismo adentro, pero no lo ejerce porque no lo sabe. Tiene los valores pero no el compromiso con la estructura partidaria porque es de una generación que no se compromete de la forma en que lo hicimos nosotros. Con mi exmujer, en cambio, éramos compañeros de militancia, pero hoy tampoco ese es el presente de ella.

¿Las diferencias políticas repercuten en tu amistad con Miguel Del Sel?

Mi relación con Miguel siempre fue igual. Nuestras diferencias y nuestros amores están planteados desde el 16 de julio de 1983, cuando nos conocimos. No ha cambiado nada: yo soy de Colón, él es de Unión; yo pienso de una forma y él, de otra; pero nos une un gran amor por haber estado 800 años juntos, como les debe haber pasado a Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio. El estar juntos durante mucho tiempo genera sentimientos más fuertes que el amor, es algo que no tiene nombre. Con Miguel no somos amigos de comer asado o de jugar al fútbol: lo nuestro es mucho más que eso.

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Comentarios12
Monica Santillan
Monica Santillan 25/12/2016 09:19:27

No ensuri a los peronisto ustedes kinerista ya sa nausea

Monica Santillan
Monica Santillan 25/12/2016 09:16:37

Tanto kinerista es de terrros

Angel Muñoz
Angel Muñoz 25/12/2016 10:55:31

Ufff, cuanto olor a bosta hay en estos comentarios diria Eva

Mariano Etchebarne
Mariano Etchebarne 25/12/2016 10:16:13

Lo insultan porque piensa distinto a ustedes, bajemos el nivel de agresión y debatamos un poco

Enrique Castro
Enrique Castro 25/12/2016 09:16:41

Un tarado importante. El error esta en la configuracion de su cerebro que es equivalente a todos los peronistas. No busquen remedio, no tienen salvacion

Ruben Jose Lopez
Ruben Jose Lopez 24/12/2016 11:13:04

Asi es que tu mujer es peronista y no lo sabe? VOS SOS UN TARADO, UN IDIOTA Y NO LO SABES ! Pedazo de pelotudo !

Liliana Calderon
Liliana Calderon 24/12/2016 05:31:34

el peronismo es uno... las personas q se dicen peronistas son las q hay q discriminar.... pero si sabes la esencia del peronismo.... ES UNO !!

Héctor Bodrone
Héctor Bodrone 24/12/2016 05:19:40

No sos un error del sistema... sos un error de la naturaleza...paparulo!!

Stanko Pernich
Stanko Pernich 24/12/2016 01:23:34

Un tipo sano...Sincero No hay muchos así

amigosdelwhisky De Santis
amigosdelwhisky De Santis 24/12/2016 11:48:14

Dady...! Has tenido suerte en algunas cosas de la vida. No soy quien para escribir sobre las malas. Pero no olvides que en Santa Fe, esta el producto de los años primeros, con ex esposa e hijos. Feliz navidad!

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