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Tal vez no sea la industria más rápida para hacerse rico, pero el sector de los destilados definitivamente ofrece una puerta a la  tradición. En un mercado donde compañías como Diageo, han crecido gracias a un portfolio copioso integrado por varias de las marcas más importantes  en el universo de los spirits, todavía es un espacio donde las  dinastías familiares pueden sobrevivir y crecer.

Bacardi

Por ejemplo, la compañía que dirige Facundo Bacardi –chairman de Bacardi Limited desde 2003 y tataranieto de Facundo Bacardí Massó que la creó en Cuba, en 1862– reportó ingresos por u$s 4.600 millones en  2014, cuatro años antes de adquirir una de las marcas de la organización, Tequila Patrón, por u$s 5.100 millones . La compañía privada de bebidas espirituosas más grande del mundo también cuenta con el vodka Grey Goose, el gin Bombay Saphire, el vermut Martini y el whisky Dewar’s entre sus productos. De hecho, las propiedades de la familia tienen un valor aproximado de u$s 19.000 millones, según los cálculos del Bloomberg Billionaires Index.

El clan Bacardi está ligado íntimamente a la historia cubana desde que el español Facundo Bacardí Massó compró una pequeña destilería y creó un ron suave que se convirtió en una marca registrada. Años más tarde, uno de sus hijos apoyó la primera guerra de independencia de Cuba. El negocio familiar siguió creciendo hasta que el régimen de Fidel Castro confiscó los bienes de la familia en el año 1960 y la compañía tuvo que dividir sus operaciones entre los Estados Unidos, México, Puerto Rico, España y las Bahamas. Cinco años más tarde, Bacardi se asentó definitivamente en Las Bermudas.

Ricard

"Es una industria a largo plazo por naturaleza", le dijo Alexandre Ricard  –Chairman y CEO de Pernod Ricard, la familia francesa detrás de los whiskies Jameson, Chivas Regal, The Glenlivet y Ballantine’s; del vodka Absolut; del ron Havana Club y Malibu; del gin Beefeater  y del champagne Perrier-Jouët, entre otras marcas– a Bloomberg.

El nieto de Paul Ricard  –que creó el emblemático pastis Ricard en 1932– actualmente maneja la segunda compañía más grande de destilados, con un facturación de 8.987 millones de euros el año pasado. Las apuestas están más altas que nunca para Ricard después de que en diciembre de 2018 el fondo Elliott Managament de Paul Singer comprara el 2,5% de las acciones de la empresa por u$s 1.100 millones. Desde aquel momento las exigencias de aumentar las ganancias para sus accionistas y los rumores de una posible venta al grupo de lujo LVMH, no paran de acosar a Pernod Ricard.

Sin embargo, Ricard –su familia todavía mantiene el 16% del grupo cuyo valor de mercado es de u$s 48.000 millones– le manifestó a Bloomberg que  "Pernod Ricard es una empresa independiente " y que es parte del ADN de la familia. "Nuestro nombre está en cada botella”, cerró.

Saji y Torii

La familia Saji (18° en el ranking de Forbes de las familias más ricas de Asia con un valor de mercado de u$s 14.200 millones) es sinónimo de whisky japonés desde 1899. Nobutada Saji  –nieto de Shinjiro Torii que fundó la compañía Suntory a fines del siglo XIX – fue el presidente de la compañía entre 2001 y 2014, actualmente es Chairman del Directorio y CEO. El clan del sector de las bebidas está detrás de algunas de las marcas más emblemáticas de whisky japonés –protagonista de un boom global en los últimos años– como Yamazaki e Hibiki, entre otras. Pero además, en 2014 se convirtió en la dueña del bourbon Jim Beam. Un asunto también familiar, ya que los Beam han estado involucrados en la producción de destilados por más de siete generaciones.  

 

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