MIÉRCOLES 18/09/2019

Woodstock 50 años: Jimi Hendrix, su principal estrella, cobró "apenas" u$s 18.000

A cincuenta años del mítico festival, muchas cosas han cambiado desde entonces en el negocio de los eventos masivos. No sólo el cachet de los artistas, sino también la organización y comodidades para el público

Woodstock 50 años: Jimi Hendrix, su principal estrella, cobró

Tres caóticos días de paz, música y amor libre inmortalizaron el festival de Woodstock en 1969, como la piedra angular de la contracultura de la década de 1960.

Cincuenta años más tarde, los principales festivales no podrían ser más distintos, con sponsors, VIPs, carpas con aire acondicionado, comida gourmet, "influencers" y altísimos cachets para sus estrellas.

El principal número de aquel evento fue Jimi Hendrix, quién cobró apenas u$s 18.000, una cifra que en la actualidad debe ingresar sólo por un minuto de show una artista como Madonna, quien no baja de un millón de dolares por presentación.

Los u$s 18.000 que se llevó el guitarrista equivaldrían a poco más de u$s 120.000 actuales, que sigue siendo una cifra bastante modesta para un astro de su categoría.

Según el sitio especializado History Daily, a Hendrix lo siguieron en cantidad de ingresos Blood, Sweat & Tears (u$s 15.000), Joan Baez y Creedence Clearwater Revival (u$s 10.000). The Band, Jefferson Airplane, Janis Joplin, Canned Head y The Who (entre u$s 6500 y u$s 7500), Crosby, Still, Nash & Young (u$s 5000), el mítico músico indio Ravi Shankar (u$s 4500), Grateful Dead (u$s 2250) y Joe Cocker (u$s 1375). Mientras que un novato y desconocido Carlos Santana, con su actuación consagratoria, embolsó la mínima suma de u$s 750 (unos u$s 6000 hoy).

"Es difícil comparar cualquier festival contemporáneo con lo que sucedió en el Woodstock original. Fue un evento cultural que ocurrió en un momento crucial que capturó la imaginación de toda una generación", dijo a la agencia AFP Ray Waddell, presidente de medios y conferencias en Oak View Group, dueña de la publicación sobre conciertos Pollstar. "Fue un verano increíble, un año increíble. Como que todo se juntó en Woodstock en 1969. Tratar de repetir eso, jamás han podido lograrlo".

Desde el Woodstock original, que se realizó entre el 15 y el 18 de agosto en Bethel, Nueva York, los festivales han crecido enormemente y generan mucho dinero. El Festival Coachella, que se realiza en abril, es el más exitoso en Estados Unidos: sus entradas se agotan rápidamente, incluso antes de que se anuncie el programa. Lo mismo sucede con otros, como el Bonnaroo en Tennessee, o el ya globalizado Lollapalooza.

Hoy en día, las empresas invierten en más de 800 festivales de música solo en Estados Unidos, atraídas por audiencias de millennials difíciles de complacer que buscan experiencias junto con la música.

"El patrocinio es una parte enorme de las fuentes de ingresos. Para los grandes festivales, tiene números de siete cifras", comentó por su parte Andy Gensler, también de Pollstar.

Coachella, celebrado durante dos fines de semana en el desierto de California, tuvo 19 patrocinadores en 2019.

Los días salvajes quedaron muy atrás. En los festivales actuales los asistentes tienen baños con inodoros, instalaciones de arte, limpieza de zapatillas, pistas de patinaje, mini tratamientos de spa y terapia sexual auspiciados por todo tipo de marca.

Pero las comodidades no son loúnico que cambió. Con el rap y el R&B superando al rock por primera vez en 2017 como el mayor género musical en Estados Unidos, estrellas como Beyoncé, Drake y Kendrick Lamarr se encuentran ahora entre los artistas más solicitados.

Si bien bandas como The Rolling Stones y The Eagles dominan el negocio de las giras, éstas atraen a una base de seguidores más grandes "y lo último que quieren hacer es ir a un festival y acampar y comunicarse con 100.000 personas", cerró Gensler.