Silvia Plager:

Silvia Plager: "La grieta anula la aparición de nuevos referentes políticos"

La escritora cree que ese enfrentamiento "no es inocente" y anula la aparición de nuevos referentes en la política. Qué opina del boom editorial del libro de Cristina Kirchner, su expectativa de cara a las elecciones de octubre y su mirada sobre los medios de comunicación.

Era un tiempo de puertas cerradas y picaportes quietos donde muy pocos países abrían sus fronteras y la suerte de un cónsul que pudiera facilitar el visado hacia algún destino posible era el salvoconducto para que miles de personas salvaran sus vidas. En ese contexto de persecución de una Alemania nazi transcurre esta nueva novela Pequeña Viena en Shanghái, que la escritora Silvia Plager acaba de presentar y donde narra el ingreso de unos 30.000 refugiados judíos en China que lograron escapar de la Shoa. "Yo desconocía que hubiese judíos en Shanghái pero una amiga que había venido de un viaje por Oriente me contó del asunto. Durante un año trabajé buscando esa información hasta que aparecieron fotos y me fascinó poder contar esta historia de un cónsul chino que aún cuando cerraran el consulado en Austria siguió entregando en forma clandestina esas visas", destacó Plager. 

Madre, esposa, abuela y bisabuela, pero esencialmente una mujer escritora que ha publicado más de una veintena de libros donde trascienden la persecución, el desarraigo, el feminismo, los odios y amores con el trazo fino que la caracteriza. Amigas, Nostalgias de Malvinas, Boleros que matan, La rabina, Complacer y Mi cocina judía son algunos de los títulos que atesora en su recorrido literario.   

¿Cómo es escribir ficción en un país que parece de novela?

Es tan así nuestro país que a veces es necesario tomar un poco más de distancia para escribir, porque se nos hace difícil hablar de lo que nos pasa cuando hay días en los que uno se levanta con emociones tan desencontradas. Desorienta la incertidumbre, la falta de futuro, y a mí me fastidia mucho eso porque hago mi tarea con la cabeza y el cuerpo, leyendo, investigando, ordenando los datos que encuentro, cuidando la escritura y fijándome en la prosa para que todo tenga un sentido. No me considero una escritora que vive en una torre de cristal o que lo hace desde una playa frente al mar, sino todo lo contrario. Me crié en un barrio como Once y en una escuela pública donde también había italianos, españoles, polacos, así que el choque de culturas despertó mi curiosidad a una edad temprana.

Si esos mundos ajenos que decís nos enriquecen, ¿por qué somos una sociedad atravesada por la grieta?

Yo creo que la grieta está provocada, no creo que sea inocente. Es como un cuadrilátero con dos boxeadores y un público alrededor mirando el show. Pero eso no es la política porque anula la aparición de nuevos referentes y ni el kirchnerismo fue capaz en este tiempo de generar un líder alternativo y más conciliador que Cristina y ni el macrismo se mostró como una derecha más moderna porque hasta mantienen los mismos o más planes sociales que el anterior gobierno. O sea, seguimos teniendo ese miedo de cambiar las cosas, de manera estructural.

Tenés una hija periodista (Débora Plager). ¿Cómo ves el rol de los medios?

Soy muy crítica de los medios, pero me parece que aún no hay un conocimiento muy claro en la sociedad de lo que significan. Cuando Débora estaba en C5N la gente me decía por qué estaba en ese canal y cuando la vieron en América el cuestionamiento era por qué no se iba a trabajar al 13. No entienden que una trabaja donde le ofrecen una propuesta, que es una profesional y más allá de que ella tiene su idea y la sostiene, no permite que le bajen línea. Tampoco la considero una periodista militante.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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¿Qué opinás del boom que despertó la aparición del libro de Cristina Kirchner? ¿Lo leerías?

Si fuera periodista, seguramente que sí, porque debería estar informada de todo y saber dónde tengo que estar parada. La ex presidenta tiene todo el derecho de escribir un libro y desde el punto de vista editorial también lo entiendo, es un impacto para un sector que está atravesando una profunda crisis. Ahora, los escritores tenemos que enfrentar una competencia feroz porque una vedette o una actriz cuentan sus intimidades y sus libros ya están en el stand de una feria. Además, en un año electoral siempre aparecen los libros de los políticos.

¿Ya tenés decidido a quién votar?

Para nada, pero sé a quién no voy a votar. Con mi marido estamos eximidos del voto por la edad, pero yo sentí mucho esos años de la dictadura, cuando decían "las urnas están bien guardadas", y por eso no vamos a dejar de hacerlo. Fui alfonsinista, sobre todo en la primera etapa en la que apoyábamos con un grupo de intelectuales el advenimiento de la democracia, pero cuando cayó Alfonsín no estaba en el país y al enterarme a la distancia me vino una gran frustración. No quería involucrarme más porque en esos primeros aires creía estar viviendo la primavera de Praga, di cursos gratis en el San Martín, me venía de Martínez donde vivía cuando me casé en un Fiat 600 y no me importaba porque me ilusionaba con ver a una Argentina mejor.

Si tuvieras que elegir una foto de tu pasado, ¿cuál sería?

La de mi familia reunida alrededor de una mesa, con la comida en el centro. Porque ese era nuestro lujo, no los viajes. Todos queriéndonos y a veces peleándonos por cuestiones políticas, con algún tío más conservador o con los más jóvenes, siempre rebeldes. Había que comer y comer hasta levantar la mesa para repartir los cartones y jugar al bingo o al veintiuno con las cartas. Son recuerdos de mi infancia en el Once, en una casa de departamentos alquilada sobre la calle Junín, entre Corrientes y Lavalle, típica de una clase media que pasó de todo, porque el que no vivió la guerra tuvo a algún tío o abuelo que sí la pasó. Y como dijo Rainer Rilke, los antepasados están en nosotros como sangre que bulle y gesto que asciende. Por más que uno no haya conocido a sus abuelos o a sus bisabuelos ellos están en los genes de nuestra memoria.

Futuro imperfecto

"La justicia debe ser autónoma, no puede servir a los gobiernos de turno y someterse a la presión de los medios. No tener justicia aumenta la inseguridad", destaca la escritora e integrante de La Usina de Justicia, organización liderada por la  Adrián Cohen Agrest, tras el asesinato de su hijo Ezequiel.

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