Ricardo Darín, ¿en campaña para el Oscar?

Protagoniza La cordillera, donde interpreta a un presidente argentino. Mirá el video de la conferencia de prensa donde disparó contra los políticos.

Ricardo Darín, ¿en campaña para el Oscar?

A sus 60 años, Ricardo Darín logró convertirse en un actor sin edad. Su look demuestra cómo se reconoce a sí mismo: sin artificios, cómodo e informal. Ese código, que en otra época se definía como elegante sport, es actualmente emblema de hombre moderno que se inclina por los outfits funcionales. Si bien su cabellera y barba entrecanas no siempre están prolijas, su imagen se armoniza por la potencia de sus ojos.Sin dudas, Darín es el mejor actor de su generación y, en el plano indumentario, su paso también deja estela porque representa una actualización evolucionada de sus atributos en esta etapa de su vida.

Así sucedió en el programa de Susana Giménez –hace años que la diva lo considera, junto a Arturo Puig, uno de sus invitados fetiche en el inicio de cada temporada de su programa– cuando fue a presentar La cordillera, el thriller político de Santiago Mitre. Llegó junto a su compañera de elenco, Dolores Fonzi, vistiendo un traje acorde al dress code de la hora de emisión y a su personaje en el filme, un presidente argentino jaqueado por conflictos diplomáticos y personales.

Darín viajó, en mayo, a Cannes junto a las coprotagonistas de La cordillera (Dolores Fonzi y Érica Rivas). Fue la película más aplaudida por la crítica y el público en la sección 'Un certain regard' de la edición 70º del festival de cine más prestigioso del mundo, que suele ser la antesala profética de las prenominaciones a los Oscar.

Porque, además de ser garantía de éxito en el cine, la televisión y el teatro, tiene una merecida buena fama como entrevistado afable y picante. En sus otras apariciones estelares en la pantalla chica —la #mesaza de Mirtha Legrand, el panel de Alejandro Fantino o el sillón de Jorge Rial— lució su uniforme de ambo y camisa sin corbata o remera de algodón, una de sus marcas registradas en términos de estilo indumentario, así como su predilección por una paleta de colores que siempre matiza entre la gama del azul y el negro.

Puro talento

Darín personifica, tanto dentro como fuera de las pantallas, al amigo de todos. Portador de un carisma que lo consagra como galán sin tiempo, combina sensatez y simpatía en sus declaraciones públicas. Es el actor prestigioso que gambeteó el destino de quien, al entrar en la era de la madurez, deja de ser elegido para roles protagónicos y pasa a tener participaciones especiales en películas pochocleras o independientes. Ese parecía ser su derrotero cantado cuando comenzó su carrera, a fines de los ‘60, sentado a la mesa televisiva de los niños prodigio que presentaba el conductor Héctor Coire, donde también dieron sus primeros pasos Pablo Codevila, actual gerente de Contenidos de Canal 13, y el músico Daniel Melero.

Ya en los ‘70 era uno de los galancitos de la pantalla chica y el cine nacional. E incluso grabó De a dos, un disco para el sello Microfón que acompañó el suceso de las películas Los éxitos del amor, La carpa del amor, La playa del amor y La discoteca del amor. Fue el chico del momento, un estigma que rara vez puede despegarse de la hoja de vida de una celebridad. A eso, precisamente, se dedicó Darín en la siguiente década, aunque tuvo mayor repercusión su romance con Susana Giménez.

El premio a su visión estratégica llegó con Mi cuñado, que emitió Telefe en 1993: fue el papel que mejor instaló y popularizó sus dotes para la actuación en clave de comedia. Y, hacia el fin de la década, llegó su consagración equivalente pero en el terreno del drama, con la película romántica El mismo amor, la misma lluvia, junto a Soledad Villamil. A partir de ese momento, encabezó los elencos de una seguidilla de filmes de alto presupuesto, directores de renombre e historias originalesNueve reinas, Carancho, La fuga, Luna de Avellaneda, Kamchatka, Relatos salvajes y, por supuesto, El secreto de sus ojos, que se alzó con el Oscar a la Mejor Película Extranjera en 2010— que hicieron posible que, hasta el día de hoy, cualquier producción audiovisual en cuyos créditos figure su nombre sea considerada ineludible para la crítica y los espectadores.

La versión original y completa de esta nota fue publicada en la edición 193 de Clase Ejecutiva, la revista lifestyle de El Cronista Comercial.

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